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Las emociones transformarán el sector de belleza: la tendencia de consumo para 2027
El deseo de evasión, la esperanza cívica y la alegría estratégica ofrecen nuevas rutas para conectar con los consumidores del sector de belleza.

Comprender las emociones de los consumidores permite a las marcas a crear mejores experiencias
En un entorno marcado por la incertidumbre y la sobrecarga de estímulos, las emociones se convierten en un factor relevante para las decisiones de compra. En el sector de belleza y cuidado personal, una de las tendencias para 2027 es sobre cómo las emociones representan una oportunidad para las marcas para responder a las necesidades de sus clientes.
Esto se debe a que el consumidor del futuro estará influenciado por la existencia de necesidades que parecen opuestas, señala Christian Acquista, gerente de desarrollo de negocios para Latinoamérica en WGSN. Es decir, el consumidor puede buscar aprovechar las posibilidades que tiene la tecnología, pero también tendrá un interés por la desconexión y la naturaleza.
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Para las marcas, el reto no es elegir entre la innovación tecnológica y las experiencias relacionadas con la desconexión, sino en buscar cómo pueden complementarse. Un ejemplo dentro del sector de la belleza y cuidado personal son los productos que combinan funcionalidad y estímulos sensoriales.
La clave será que la experiencia emocional refuerce el valor del producto, en lugar de sustituirlo.
La conexión emocional como estrategia para las marcas
Christian Acquista, comenta que el desafío para las marcas es que durante la experiencia de compra el consumidor pueda sentir algo. Esto implica ir más allá de promocionar las funcionalidades del producto y enfocarse en las emociones que se quieran transmitir.
Lo importante es que las marcas deben identificar la emoción que quieren conectar y hacerlo de forma constante”.
El emotioneering, es un diseño que busca incorporar emociones en la experiencia que una marca ofrece a sus consumidores. La especialista menciona que este concepto cobrará relevancia para 2027 en el sector de belleza, lo cual puede hacer más competitivas a las marcas.
El reto de las marcas será llevar estas emociones a la vida cotidiana. Las personas ya no buscan productos que les funcione, quieren que les provoque alguna emoción”.
Emociones clave para el consumidor durante el 2027
El estudio analizó cómo los estados emocionales de las personas influyen en los hábitos de consumo y se destacan tres emociones:
1. Deseo de la evasión: Esta emoción no implica escapar de la rutina por completo, sino que busca un espacio temporal lejos de las presiones, responsabilidades y la desconexión sobre lo que ocurre alrededor.
Ante la emoción de evasión, los consumidores tomarán decisiones más conscientes para procurar su tranquilidad, recuperar energía y retomar la rutina. El especialista menciona que esto impulsará mayor interés en los consumidores, sobre todo en la búsqueda de experiencias que otorguen tranquilidad y bienestar.
Para las marcas de belleza y el cuidado personal, esta emoción puede representar una oportunidad para desarrollar experiencias que se asocien con el bienestar y el descanso.
2. Esperanza cívica: Esta emoción se relaciona con la búsqueda de vínculos con una comunidad y la percepción de que las acciones individuales pueden generar cambios positivos. Esto surge por el entorno marcado por tensiones sociales, económicas y políticas.
El informe plantea que el reto para las marcas será cómo representan la diversidad de sus consumidores, qué comunidades se incluye y si sus mensajes son congruentes. Para lograr la conexión emocional con iniciativas de inclusión es recomendable evitar la superficialidad como el rainbow washing o el greenwashing.
La satisfacción del cliente no depende únicamente de que el producto cumpla su función, sino que también depende de lograr hacer que la persona se sienta bien con quién es”, comenta Christian Acquista.
3. Alegría estratégica: La alegría estratégica plantea que el juego, la creatividad y la imaginación adquieren mayor relevancia como una respuesta al estrés y la saturación a la que están expuestos los consumidores.
Para sumarse a esta tendencia, las marcas pueden diseñar experiencias que vayan más allá del logo e inviten al consumidor a experiencias participativas que los incentiven a descubrir, divertirse o inspirarse.
Estas tendencias sobre las emociones en el sector de la belleza y el cuidado personal muestran que para mantenerse competitivo hay que comprender qué esperan sentir los consumidores al comprar sus productos.



