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Duelo y trabajo: el impacto de una pérdida en la vida laboral
Si bien la muerte de un ser querido es un asunto personal, las repercusiones en la vida laboral de un duelo requieren acciones de la empresa para gestionarlo, dicen especialistas.

Si bien la muerte de un ser querido es un asunto personal, las repercusiones en la vida laboral de un duelo requieren acciones de la empresa para gestionarlo.
Un duelo por la pérdida de un ser querido no se queda en casa, sino que puede llegar al entorno laboral del trabajador doliente e impactar su desempeño y los resultados de la organización sin una gestión adecuada.
“Si un trabajador no se está adaptando a la nueva realidad de la ausencia de un ser querido sí puede afectar al grado de llevarlo a un despido o a que él mismo renuncie”, explica Blanca Gaytán, psicóloga y logoterapeuta.
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El duelo provoca en las organizaciones presentismo, ausentismo, pérdida de productividad y un costo monetario para los empleadores, de acuerdo con la Sociedad para la Gestión de Recursos Humanos (SHRM por sus siglas en inglés).
En números, 11% de las empresas reconoce que un trabajador en duelo tiene problemas de productividad, esto equivale a una pérdida de casi 75,000 millones de dólares al año, según datos recuperados por SHRM en estudios sobre el impacto del duelo en el trabajo.
“Un ser humano va a pasar por diferentes experiencias, incluyendo la del duelo. Si es que queremos cuidar y obtener los beneficios de un talento comprometido es importante que sienta que se valora su aportación, pero también que su espacio laboral es un entorno seguro que acepta al talento humano como es”, advierte Erika Villavicencio, directora de DserOrganizacional para Latam.
El duelo es un proceso individual y no lineal, pero genera síntomas físicos, emocionales y cognitivos que cada doliente experimentará de acuerdo con su historia.
En lo físico, se pueden experimentar cambios en el apetito, problemas de sueño, aumento de presión arterial, baja en el sistema inmunitario que lo hace más sensible a otras enfermedades, opresión en el pecho, entre otros, de acuerdo con el Centro para la Salud Mental en el Ámbito Laboral (CWMH por sus siglas inglés).
“Sea cual sea la pérdida, desde el cerebro empezamos a reconfigurar y esto hace que se activen y manden una producción importante (de sustancias) porque el sistema está en alerta. Inmediatamente nos inundamos de cortisol y de adrenalina y eso nos genera ciertos síntomas”, explica Villavicencio.
Desde lo cognitivo, el duelo provoca falta de concentración, niebla y rumiación mentales, añade la especialista.
En lo emocional, la persona puede experimentar ansiedad, depresión, tristeza, pánico y estrés prolongado, de acuerdo con Gaytán y la SHRM. También se registran cambios de conducta, como aislamiento social o hiperactividad, errores y dificultad para realizar actividades que solía ejecutar sin problemas.
Duelo, ¿un asunto de la empresa?
Si bien una pérdida es un asunto personal, dados los síntomas y las repercusiones en la vida laboral la empresa tiene un rol clave en el acompañamiento, coinciden las especialistas.
“Recursos Humanos sí tendría que tener una parte que sepa cómo se puede gestionar un duelo para ofrecer, no sólo cuidar la empresa sino también cuidar a la persona que está pasando por un duelo”, considera Blanca Gaytán.
Entre las medidas están: ofrecer permisos para ausentarse, flexibilidad de horarios y modalidad de trabajo, servicios de atención especializada costeados por la propia compañía, información sobre qué hacer y qué decir en caso de duelo, canalizar con instancias sin costo para encontrar apoyo, escucha activa, liderazgos empáticos ante estas situaciones.
Los permisos por luto reconocen el derecho de ausentarse del trabajo por la muerte de un familiar. En América Latina al menos 10 países cuentan con este tipo de licencias, en su mayoría ofrecen entre 1 y 3 días. En México esta figura no existe.
Los síntomas de un duelo no suelen registrarse de inmediato y se presentan con mayor fuerza después del primer mes tras la pérdida, menciona Blanca Gaytán. Incluso hay duelos que se prolongan por meses y que requieren atención especializada.
Los expertos en duelo recomiendan 20 días de permiso por duelo para familiares cercanos, aunque el tiempo promedio otorgado es de tres de licencia, según la SHRM.
Las especialistas consideran que las medidas efectivas para acompañar el luto y atender los efectos negativos para el colaborador, la empresa y el equipo es ir más allá de lo mínimo.
“Ir más allá de lo que estipula la ley. Si la ley establece tres días de permiso para atender estos asuntos personales, lo que la empresa pueda dar más y hacer muchas cosas”, recomienda Erika Villavicencio.
Entre esas acciones, más allá de lo mínimo están la flexibilidad de horarios, reducción temporal de la jornada, donación de tiempo por parte de otros colegas y trabajo híbrido o remoto total, de acuerdo con el CWMH.
Si es un líder el que atraviesa por un duelo, Gaytán considera que el equipo puede sostenerlo en esta fase de adaptación al ayudarle con la carga de trabajo y abrirle la posibilidad de escucha activa.
Como compañeros de trabajo la mejor manera de apoyar a un colega tras una pérdida es hacerle saber que están ahí para escucharlo y evitar frases como “échale ganas” o narrar cómo se vivió una experiencia similar.
“Desarrollar estas competencias de saber escuchar sin juzgar, sin estas frases que lejos de ayudar afectan”, dice Villavicencio.
En lo personal, las recomendaciones incluyen pedir ayuda si se considera necesario, mantener las acciones de autocuidado como dormir, comer, activarse y hablar.



