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Responsabilidad y buen juicio en la transición
La nueva administración deberá impulsar políticas en beneficio de las pymes

La nueva administración deberá impulsar políticas en beneficio de las pymes
Pasada la elección presidencial y definido el ganador, es importante voltear la vista hacia lo que sigue: la transición del gobierno. Ahora que se empiezan a integrar los equipos tanto del gobierno saliente y del entrante, también se comienzan a asignar responsabilidades a la agrupación del siguiente sexenio.
Algunos de los participantes en este último equipo conformarán la base sobre la que se integrará el nuevo gobierno. Y el trabajo que realicen en los próximos meses será fundamental en la definición de las políticas, planes, programas y estrategias de cada una de las distintas dependencias del gobierno para el próximo sexenio. De allí, la importancia de que los miembros del equipo de transición del gobierno entrante actúen con responsabilidad y buen juicio.
Ojalá que realicen análisis concienzudos e imparciales de las políticas, planes, programas y estrategias implementadas en los últimos 12 años, para que puedan dejar lo bueno y eliminar lo que no haya dado buenos resultados.
En realidad, lo que menos importa es el nombre del programa o si es necesario cambiarlo. Eso es lo de menos. Lo importante es que la esencia de lo bueno permanezca, aunque sea con nombre distinto y características adaptadas.
Tal es el caso de la política de apoyo a la micro, pequeña y mediana empresa. Sin lugar a dudas, debería ser preservada: brinda al país una visión clara y estratégica a futuro al centrar sus esfuerzos en fortalecer la verdadera riqueza empresarial de México, la única que puede hacer realmente la diferencia para la competitividad y el posicionamiento futuro de nuestro país en la economía global: nuestras mipymes.
Dicha política contribuye al establecimiento de un modelo de desarrollo viable, sólido y sostenido para México, al enfocarse en la auténtica infraestructura empresarial y productiva con que contamos y brindarle la atención y apoyo que requiere para su crecimiento y fortalecimiento.
Los países en desarrollo que han conquistado importantes lugares en el escenario económico internacional de nuestros días lo han hecho con base en sus propias mipymes, llevándolas a transformarse de micro a pequeñas, de pequeñas a medianas, y de medianas a grandes, como son los casos de Corea, India, Brasil y China, y no con base en las transnacionales instaladas en suelo local.
Algo importante es que el nuevo gobierno tiene la oportunidad de beneficiarse de las experiencias del pasado. En este sentido, una de las cuestiones que más afectan el adecuado funcionamiento de la política de apoyo a las mipymes es la normatividad del gobierno federal, en particular, sus controles de procedimiento y de presupuesto, que dificultan la operación de los programas de apoyo.
Si dichos programas están situados dentro de una dependencia, como lo es la Secretaría de Economía, los procesos se tornan más complicados. Por ello, la creación de una agencia descentralizada de la Secretaría de Economía, similar a la Small Business Administration de Estados Unidos, sería sumamente recomendable. Dicha agencia bien podría ser el Instituto Nacional del Emprendedor anunciado por Enrique Peña Nieto, aunque con atribuciones más amplias para apoyar también a las mipymes.