El cambio en la perspectiva de calificación de México en Moody’s, de Negativa a Estable, está vinculado principalmente “al diálogo favorable y constructivo” que se está presentando en la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), admitió el analista soberano de la agencia, Jaime Reusche.

“La renegociación ha pasado del cronograma inicial, donde había un riesgo importante de que Estados Unidos pudiera salirse del acuerdo (...) y no sólo no se ha salido, sino que ha enviado señales de que el diálogo es constructivo y sí, es el principal factor detrás del cambio en la perspectiva”, comentó.

En conferencia de prensa desde Nueva York, precisó que el cambio en la perspectiva sobre la nota soberana, que está en “A3”, evidencia que “al menos de aquí a mediados del 2019 no vemos riesgo de un giro abrupto en las políticas públicas”.

“La perspectiva de calificación indica que en un lapso de un año a 18 meses no se anticipan cambios ni giros abruptos en las políticas públicas. Pero si se diese —un giro en el rumbo de la economía— revaluaríamos la expectativa”, explicó.

El analista descartó hacer comentarios sobre algún candidato a la presidencia en particular. Pero observó que si el ganador de las elecciones realiza algún cambio en la dirección de la economía, éste tendría que pasar por varios filtros institucionales, antes de entrar en operación.

“El cambio formal del gobierno se dará el 1 de diciembre. Y tendrá que pasar al menos año y medio, antes de que se articule algún giro mayor en el rumbo del país (...) tenemos tiempo para evaluar a la nueva administración”, acotó.

RETÓRICA DE CANDIDATOS NO ES IGUAL A PROPUESTAS

Sobre las elecciones, dijo que en la calificadora están siguiendo muchas de las propuestas de los candidatos y previendo los efectos de los cambios que plantean en las políticas públicas. Sin embargo, recordó que por ahora “lo que tenemos es mucho ruido, porque están en campaña”.

Es decir, la retórica no va necesariamente dando la indicación sobre los movimientos de políticas públicas que podrían echar a andar cuando estén en la administración.

Por ello, afirma que Moody’s ha evaluado la fuerza del marco institucional y la probabilidad de que lo cambien y encontraron que hay elementos para dar un buen contrapeso al nuevo gobierno.

Afirmó que “sea cual fuere el gobierno entrante, llegará con cuentas fiscales muy favorables”, se refiere al superávit primario que se alcanzó este año por primera vez desde el 2009 y a la corrección en la deuda como proporción del Producto Interno Bruto.

“Incluso metiéndole medidas de gasto, la nueva administración cuenta con cierto margen, aunque limitado (...) No obstante, la impresión es que cualquiera de los candidatos sí mantendrá medidas de prudencia fiscal”, expuso.

CONGRESO Y BANXICO, ANCLAS INSTITUCIONALES

El analista soberano detalló que el Congreso es uno de los elementos que Moody’s ve como un factor de continuidad.

“No es nuestro escenario base que haya mayoría de ningún partido en el Congreso. Anticipamos un Congreso fragmentado y tendremos que evaluar qué sucede, cómo opera como contrapeso a la administración”, expresó.

Destacó que el Banco de México es “el ancla institucional para los inversionistas”. Mencionó entonces que“es uno de los bancos centrales de mayor prestigio entre los emergentes”.

Lo mismo que las secretarías de Economía y de Hacienda, ya que mencionó: “están bastante sólidas, pues tienen un servicio civil (de carrera) establecido con profesionales de trayectoria que tratarán de aconsejar al gabinete a mantener políticas responsables”.

Moody’s es la agencia que tiene a México con la más alta calificación crediticia, “A3”; es decir, cuatro escalones arriba del grado de inversión. Desde el miércoles 11 de abril, la agencia restableció su perspectiva estable sobre la nota crediticia.