La calificadora Moody's confirmó la nota soberana de México en “Baa1-” con perspectiva Negativa y advirtió que la posibilidad de que se apruebe la reforma al sector eléctrico puede conducir a un recorte de la nota.

“La reforma puede afectar la calidad crediticia del soberano de tres maneras: riesgos de deprimir aún más la inversión y afectar con ello al crecimiento de mediano plazo; afectará la estabilidad del entorno regulatorio, erosionará el marco institucional de México al eliminar al regulador independiente, y aumenta la probabilidad de un mayor apoyo financiero del gobierno a la Comisión Federal de Electricidad (CFE)”.

La calificación de México en Moody's es la más alta de las tres agencias crediticias más grandes, corresponde al tercer escalón del grado de inversión pero la perspectiva Negativa indica una de tres posibilidades de un recorte.

En la actualización semestral de la opinión de crédito de México enfatizaron que los principales retos que enfrenta la calificación para un cambio en la perspectiva a estable son tres: la erosión de la fortaleza fiscal, por el apoyo recurrente a Pemex; la caída de la inversión consistente desde el 2016, porque limita las perspectivas económicas y la debilidad del marco macroeconómico frente a los países con la misma calificación que son: España, Bulgaria, Perú y Tailandia.

Subrayaron que desde finales del 2018, las decisiones de política económica y los mensajes contradictorios han ido reduciendo la confianza empresarial y las perspectivas de inversión y que las preocupaciones del sector empresarial y el sector privado sobre los cambios regulatorios y legales adicionales podrían afectar negativamente las condiciones comerciales.

Se refirieron específicamente a la iniciativa de reforma al sector eléctrico.

Estado de derecho, preocupa

En comentario, liderado por primera vez por el nuevo analista soberano, Renzo Merino, Moody's  destaca que entre los componentes de la calificación, la fortaleza institucional y de gobernabilidad son factores de debilidad.

La calidad de las instituciones y su gobernabilidad está más en línea con la de países con calificaciones más bajas en particular en lo que respecta a la calidad de los poderes Ejecutivo y Legislativo, Estado de derecho, fortaleza del sistema judicial y control de la corrupción”.

Sin embargo las instituciones fiscales y monetarias de México son más sólidas y están en línea con las de sus pares fiscales calificados como “Baa”.

Crecimiento, otro riesgo

De acuerdo con su análisis, “los indicios de un crecimiento económico que se estabilizará en 2% en el mediano plazo ejercen presión a la baja sobre la calificación”.

Además, consideran que “la mayor probabilidad de que se presenten déficits fiscales mayores a los esperados podrían conducir a un aumento en la deuda pública”.

Este escenario de deterioro en las cuentas públicas podría resultar de un mayor apoyo financiero a Pemex, más allá de las propias proyecciones de Moody's o impulsado por una disminución de ingresos del gobierno.

También encuentran probable un aumento en los pasivos contingentes a través de vehículos estructurados u operaciones fuera de balance.

Para la evolución de la economía mexicana estiman que el crecimiento será a una tasa de 5.5% este año y que para el próximo se moderará a 3% para después seguir una trayectoria descendente rumbo a la capacidad de crecimiento más tendencial.

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