La mayoría de los miembros de la Junta de Gobierno de Banco de México anticipa que la recuperación económica será difícil, prolongada y sujeta a incertidumbre según lo descrito en la Minuta del Anuncio Monetario de Septiembre.

“Uno” estimó que la etapa de la recuperación podría durar de dos a seis años o incluso una década si se considera el PIB per cápita.

En la relatoría de la reunión del 24 de septiembre, cuando rompieron con la tendencia de recortes de 50 puntos base, “todos anticiparon que la inflación converja a la meta (puntual de 3%) en un horizonte de 12 a 24 meses”. Apenas esta mañana se divulgó el dato de inflación al mes de septiembre, donde la variación anual fue de 4.01%, con lo que se ubica por segundo mes consecutivo fuera del rango permitido.

Al tomar la decisión de bajar la dosis del recorte de la tasa, a 0.25%, “uno” de los miembros de la Junta de Gobierno explicó que cada reducción adicional de la tasa se tiene que hacer con cautela, pues “ante el mayor apetito por riesgo es probable que el diferencial de tasas comience a ser más relevante”.

A esto se referían en el comunicado, cuando afirmaron que “el espacio para la política monetaria es limitado”.

Añadió que la salida de flujos de portafolio parece haberse detenido, “si bien aún estamos lejos de recuperar los flujos de inversión perdidos debido a los choques de la pandemia.

Señaló que mantener el ritmo de relajamiento actual (50 pb) podría interpretarse como que el objetivo de estabilidad de precios pasó a segundo término”.

El pasado martes 7 de octubre, información preliminar recabada por el Instituto Internacional de Finanzas (IIF), evidenció que los inversionistas no residentes retomaron títulos mexicanos por primera vez en seis meses durante agosto, al registrar entradas de 600 millones de dólares en el mercado de deuda y 208 millones en el accionario. Se trata de “una recuperación anémica” del flujo de capitales, resaltaron los analistas del IIF, que no tiene la fuerza para compensar las posiciones deshechas durante los cinco meses previos.

Inflación, PIB, y la vacuna

En la Reunión monetaria donde dejaron a la tasa en 4.25%, un nivel no visto desde agosto de 2016, la mayoría consideró que hay riesgos a la baja para la actividad económica y destacó las implicaciones sobre la actividad productiva derivadas de la evolución de la pandemia.

Uno de ellos, añadió que es poco probable que aún con la disponibilidad de la vacuna haya una recuperación que de manera relativamente rápida, compense la contracción observada en 2020.

De acuerdo con la relatoría, en la reunión del pasado 24 de septiembre, donde rompieron la tendencia de recortes de 50 puntos base,

“Uno” puntualizó que en el horizonte de pronóstico de 12 a 24 meses, se anticipa que las inflaciones general y subyacente se ubiquen alrededor de 3 por ciento.

Pero “otro” consideró que hacia delante, los precios seguirán contenidos por una demanda deprimida y por los bajos precios de los energéticos.

Uno de los miembros explicó que cada reducción adicional de la tasa se tiene que hacer con cautela, pues antes el mayor apetito por riesgo es probable que el diferencial de tasas comience a ser más relevante.

Añadió que la salida de flujos de portafolio parece haberse detenido, si bien aún estamos lejos de recuperar los flujos de inversión perdidos debido a los choques de la pandemia.

Señaló que mantener el ritmo de relajamiento actual (50 pb) podría interpretarse como que el objetivo de estabilidad de precios pasó a segundo término.