La pronta ratificación del nuevo Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) da un elemento de certidumbre y un mejor ambiente para las inversiones. El efecto que pueda tener sobre la economía mexicana no será inmediato. Incluso expertos ven complicado que el Producto Interno Bruto (PIB) logre 2% que contempla la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) en el 2020.

“Creo que, en el corto plazo, el acuerdo comercial no tiene la capacidad de revertir la desaceleración que vive la economía en general, especialmente revertir la recesión que se vive en el sector industrial”, comentó José Luis de la Cruz, director general del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC).

Explicó que algunas inversiones, tanto del sector público como del privado, se mantendrán en espera hasta que el Congreso de Estados Unidos y el Parlamento de Canadá ratifiquen el acuerdo comercial. En México, el Senado de la República lo ratificó el pasado 12 de diciembre.

De la Cruz consideró que la ratificación por parte de Estados Unidos podría ser hasta inicios del próximo año, pues algunos senadores estadounidenses esperarán a que se tenga mayor claridad sobre el juicio político (impeachment) del presidente Donald Trump.

“Si bien hay una parte positiva del T-MEC en reducir la volatilidad y dar certidumbre a algunos sectores como el aluminio y la farmacéutica, en términos generales me parece que para el 2020 el impacto será positivo, pero marginal”, detalló.

Para James Salazar, subdirector de Análisis Económico de CIBanco, la ratificación del T-MEC le da dos impactos positivos a la economía mexicana: “Por un lado, mejora el ambiente para las inversiones, que ha sido uno de los eslabones más débiles de la actividad económica, y por el otro lado le genera une especie de escudo a México, ante el inicio de campaña por parte de Trump, a quien le encantan las medidas proteccionistas, ante lo que contar con su aval en el T-MEC es una buena noticia”.

No obstante, coincidió en que la primera mitad del 2020 vendrá con la inercia de la debilidad económica que se tuvo en el 2019. Mencionó que en CIBanco la expectativa de crecimiento del 2019 es de 0.1%, mientras que para el 2020 es de 1.2%, considerando el efecto del T-MEC.

Alejandro Saldaña, gerente de Análisis Económico de Ve por Más, indicó que para el 2020 ven una recuperación modesta, a pesar de que se logre la ratificación completa del T-MEC.

“Tenemos que ver cómo reacciona la confianza del sector empresarial (...) Desde el 2016, venimos con una lentitud de inversión pública y privada, por lo que creemos que habrá un rebote modesto el siguiente año”, sostuvo.

Agregó que, si bien el T-MEC es un elemento necesario para incentivar a la economía del país, también se requiere de otros factores como la seguridad y claridad en la política económica para que se generen mayores incentivos a la inversión.

Preocupa optimismo en finanzas públicas

Los especialistas criticaron que la SHCP mantenga una expectativa de crecimiento económico tan optimista, pues consideran que el rango de 1.5 a 2.5% solamente sobrestima los ingresos del gobierno federal en el 2020, y que, al no cumplirse esta expectativa, se tendrá que hacer mayores recortes al gasto o bien mantener altos niveles de subejercicios.

“Me parece que crecer 2% va a ser muy complejo, porque el presupuesto del gobierno trae poco contenido para la inversión y la inversión privada me parece que va a estar acotada en los primeros meses del 2020”, en espera de la presentación del Plan Nacional de Infraestructura, detalló De la Cruz.

Saldaña añadió que el gobierno está teniendo demasiado optimismo en lo que pueda obtener de ingresos petroleros como efecto del incremento en la producción petrolera que esperan para el 2020, además del incremento en ingresos tributarios, a pesar de que no se espera una recuperación económica.

El analista de CIBanco comentó que, si bien puede mejorar el gasto, los crecimientos en inversión y en la economía mexicana serán muy modestos.

Agregaron que, para el próximo año, las agencias calificadoras podrían considerar el efecto positivo del T-MEC  a la hora de decidir sobre la nota soberana, pero estarán más enfocadas en qué tan eficiente será el modelo de negocio de Petróleos Mexicanos y qué tanto ayuda a fortalecer las finanzas públicas del país.

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