A pesar de que el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró una variación de 3.15% en todo el 2020, dos subgrupos de productos de los 12 que forman parte de la medición, duplicaron la fluctuación de los precios generales presionados por la reorientación del gasto en la pandemia.Los precios de alimentos, bebidas y tabaco observaron una fluctuación anual de 6.80% mientras los de mercancías se anotaron un avance de 5.52% también a 12 meses.

El director de Investigación Económica en el think lab veracruzano Saver, Luis Pérez Lezama, explicó que consecuencia de la pandemia y su impacto en el gasto de los hogares “se está observando una extraña presión en los productos agropecuarios y minoristas que motiva a pensar en un consumo heterogéneo que no corresponde con el desempeño de un PIB lento y que pone sobre la mesa la aparición de una ‘inflación pandémica’.

Ante las circunstancias económicas y de salud hay concentración del poco gasto familiar en alimentos y bebidas, en productos de salud y limpieza porque la gente se ha vuelto muy selectiva en su consumo para maximizar su ingreso”, consignó el investigador.

En el grupo de mercancías se encuentran las medicinas y los servicios de salud, precisó el experto, que son los que han mostrado los mayores fallos de mercado ante el choque de la pandemia.La información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) muestra que los precios del subgrupo de salud, en el que se incluyen productos, artefactos y equipos médicos, servicios para pacientes externos y de hospital, registraron una variación 4.61%  de diciembre a diciembre.

El experto de Saver agregó que se han presentado sobreprecios en medicamentos de alta demanda ante la crisis sanitaria, que lejos de presentar moderación por la mayor demanda, evidencian abusos que no parecen tener seguimiento por parte de las autoridades.

Medicinas y hospitales por los cielos

Con información del Inegi se puede ver que dentro del componente del subrupo de salud, los productos farmacéuticos registraron una variación anual de 5.81% en el 2020, que claramente está lejos de 3.15% arrojado por el INPC.

En el 2019 la fluctuación de este segmento fue de 4.79% anual, mientras que en el 2018 fue de 6.095 por ciento.

Los analgésicos cerraron el 2020 con una variación de 6.07% a tasa anual; los precios de antibióticos traen una escalada de 7.73% anual; antigripales de 6.42%; cardiovasculares (incluyen medicamentos para la presión, entre otros) registraron variaciones a 12 meses de 5.23% y medicamentos para diabetes, con un incremento anual de 6.67 por ciento.

Los servicios de hospitales mostraron una variación de 7.26% anual, mucho más del doble de la inflación general, y lejos del incremento de 3.12% observado el año 2019 y del 4.71% que quedó inscrito en el 2018.

Alimentos arriba

En esta recomposición del gasto familiar, de la que también dieron cuenta los miembros de la Junta de Gobierno del Banco de México, los alimentos y bebidas fueron de los pocos que se quedaron en la lista de compras ante el cierre de actividades y el efecto de la pandemia.

Según la información del Inegi, en los precios de alimentos y bebidas no alcohólicas se presentó una fluctuación anual de 6.80%; mientras pan y cereales alcanzaron una variación anual de 7.21%; carnes con avances anuales de 7.94 por ciento.

Mientras que el precio de leche, quesos y huevos registraron un aumento de 6.41% anual, claramente arriba de la inflación general.

El economista senior de la consultoría Pantheon Macroeconomics, Andrés Abadía, el rebrote de la pandemia sugiere que los precios de los bienes seguirán mostrando presiones alcistas ya que la gente tiene miedo de gastar en servicios discrecionales.

Servicios educativos, de recreación y cultura se abaratan  ante menor demanda

Entre los 12 subgrupos de bienes y servicios que integran la medición de la inflación, cinco registraron variaciones de precios inferiores a la tendencia marcada por el INPC.

Se trata de los servicios educativos, de recreación y cultura, prendas de vestir, transporte y comunicaciones, consigna información del Inegi.

A diferencia de los precios de alimentos, bebidas, medicinas y productos de limpieza, que mantuvieron tendencias al alza por arriba de la inflación, impulsados por la recomposición del gasto familiar en la pandemia, los citados sufrieron una baja apoyada en la menor demanda por las condiciones de distanciamiento social, la crisis económica y el desempleo.

Con información detallada del Inegi, se observa que en el año de la pandemia, los servicios de educación registraron una variación anual de 2.12%; mientras los de recreación y cultura mostraron una fluctuación de 1.73% y prendas de vestir de 0.64% también anual.

En tanto, los precios de transporte y comunicaciones, observaron incluso cifras negativas en la variación del año, de -2.18% para transporte y -0.19% en comunicaciones.

La información del instituto de estadísticas muestra, por ejemplo, que las colegiaturas de servicios educativos cerraron el año con una variación de 2.12% casi la mitad de lo registrado en años previos.

Este avance es el menos dinámico desde que se tiene registro. De hecho si se asume que todavía en el 2019 registró una fluctuación anual de 4.73%; de 4.68% en el 2018; 4.74% en el 2017 y 4.26% en el 2016.

“Cuando se está presentando un proceso recesivo en la actividad económica, que incluye destrucción de empleos, la misma familia sobrevive con sus inventarios y debe tomar la decisión de migrar a una oferta educativa que represente menos presión en el gasto, o bien trata de mantener a los hijos en la educación privada aplicando un reajuste del gasto”, refirió el catedrático e investigador del think lab Saver, Luis Pérez Lezama.

“Recomposición de gasto, riesgo para los precios”

Algunos miembros de la Junta de Gobierno de Banxico reconocieron que la recomposición del gasto de los hogares que se presentó a raíz de la pandemia introduce incertidumbre al proceso inflacionario, consignan las minutas del último anuncio monetario del 2020.

De acuerdo con el documento dos miembros de la Junta destacaron que los hogares han concentrado significativamente su gasto en mercancías y han reducido sensiblemente el de los servicios, lo que introduce incertidumbre adicional al proceso inflacionario.

Uno de los integrantes subrayó que la reorientación del gasto se refleja en la inflación subyacente, y advirtió que ya se observa en los costos de las empresas.

Entre los riesgos al alza para la inflación, están episodios de depreciación cambiaria.

ymorales@eleconomista.com.mx