Como parte de la tendencia global, derivada del crecimiento del comercio electrónico y de otras nuevas tecnologías, la acuñación de moneda de curso legal en México ha mostrado una disminución en los últimos años. Sin embargo, dadas las características de la economía local, en la que aún prevalecen los pagos en efectivo, el uso de las monedas sigue siendo fundamental.

Jorge Raygoza, director general de la Casa de Moneda de México comenta que aún hay muchas formas en la que se utiliza la moneda física en el país, además de que es mucho más difícil que se falsifique, si se compara con los billetes.

En entrevista, el funcionario revela que en el 2019 se redujo en casi 50% la cantidad de acuñación de monedas, ello, dada la tendencia internacional por el aumento de transacciones electrónicas, y como una forma de reducción de gastos.

“Es una tendencia internacional, cada vez hay un mayor uso de comercio electrónico, de pagar por Internet, de utilizar tarjetas de crédito, el lanzamiento del CoDi, lo que representa una menor necesidad de traer dinero en efectivo, pero consideramos que por las características de la economía mexicana, la moneda como medio de intercambio sigue siendo un factor fundamental, sobre todo en localidades alejadas y muchas veces por cuestión de idiosincrasia; hay gente que no se siente cómoda con el manejo de medios electrónicos”, señala.

Agrega: “Otro aspecto: la posibilidad de encontrarse un billete falso es mayor a la de encontrarse una moneda falsa”.

Medios electrónicos, vulnerables

Aunado a ello, comenta, está la vulnerabilidad que muestran los pagos a través de medios electrónicos, tal es el caso de los hackeos y otras modalidades de fraude por esta vía. “Creo que las fallas en la seguridad cibernética dan cabida a que se siga usando la moneda de cuño corriente como medio de pago. Por todo esto, la demanda de moneda acuñada, todavía tiene historia para rato”.

La Casa de Moneda de México tiene como principal función acuñar las monedas de curso legal, mandato que realiza el Banco de México de acuerdo con las necesidades del mercado. Sin embargo, también se encarga de la producción de monedas especiales, medallas y otros productos que se venden a instituciones públicas y privadas. De este último concepto es de donde provienen sus principales ingresos.

En el 2019, esta institución acuñó 1,308 millones de piezas de diferentes denominaciones de curso legal; mientras que en el 2018 la cifra fue 2,432 millones.

Jorge Raygoza destaca que en el 2019, tras años de pérdidas y pese al golpe que le representó ese año el robo de centenarios por un monto superior a los 50 millones de pesos, la Casa de Moneda registró una utilidad histórica de 320 millones de pesos.

“A pesar del robo, este año Casa de Moneda tiene sus mejores resultados financieros de la historia. Alcanzamos una utilidad de 320 millones de pesos, cuando en el 2018 hubo pérdidas. Es un cambio drástico y fundamental que refleja cómo se están haciendo las cosas. También fue récord de ventas a instituciones y particulares en el 2019, alrededor de 600 millones de pesos, un incremento de 70% respecto al 2018”, enfatiza.

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