Los activos de reserva de los bancos centrales no son el espacio fiscal del gobierno. Son divisas ahorradas y guardadas en el banco central para regular el flujo de operaciones financieras internacionales y dar estabilidad a sus monedas, afirmó el Senior Policy Fellow del Center for Global Development, Mark W. Plant.

En una ponencia presentada en el último día del seminario Regional de Política Fiscal organizado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), explicó que la extraordinaria situación de la pandemia y la urgencia de comprar vacunas en todo el mundo está orillando a las autoridades a abrir de forma única “la barrera” entre las arcas de los bancos centrales y las haciendas públicas.

Esto con el fin de otorgar recursos suficientes para la compra de vacunas y ampliar la atención de los sistemas de salud en el contexto de la pandemia y con el telón de fondo de una economía que no termina de generar recursos propios suficientes para atender esta situación sanitaria.

El reto, aseguró, es dejar claro que se tienen que desarrollar las estrategias que permitan garantizar crecimiento de largo y mediano plazo que permita a las haciendas públicas generar sus propios ingresos de una fuente sana de recursos.

No se puede perder de vista que es la situación extraordinaria de la recuperación económica lenta y la urgencia de comprar vacunas en todo el mundo, lo que está llevando a la membresía del FMI y al Consejo Ejecutivo, a considerar esta posibilidad.

Se refiere a la propuesta de asignación directa de 650,000 millones de dólares de Derechos Especiales de Giro (DEGs), desde los países avanzados a los emergentes y en desarrollo, recursos que están bajo resguardo del FMI y que regularmente formarían parte de las reservas de activos de los bancos centrales.

Esta iniciativa fue puesta a consideración de los países del G-20 que concentran el 80% del PIB mundial durante las pasadas reuniones de Primavera del FMI. Ahí se acordó que a más tardar en agosto estará votada por los miembros la citada redistribución.

De estos recursos que se redistribuirán, 7.9% llegará a los países miembros del FMI en América Latina y el Caribe, estimó Plant.

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