La mayoría de los miembros de la Junta de Gobierno del Banco de México, considera necesario reforzar la postura monetaria ajustándola para que la inflación se acerque a la meta, pero “algunos” consideran que su persistencia por un periodo prolongado puede arraigarse.

De acuerdo con lo descrito en las minutas de la decisión anunciada el 30 de septiembre, cuando llevaron la tasa a 4.75%, “un” miembro de la Junta aseveró que de continuar la tensión en la inflación, “incluso” podría buscar “una postura ligeramente restrictiva”, que sería más consistente con la brecha inflacionaria actual y con la brecha del Producto Interno Bruto (PIB) más reducida.

El voto disidente del subgobernador Gerardo Esquivel se sustentó en su percepción de que “una mayor tasa no resuelve los factores que originan las presiones inflacionarias”.

Es decir, considera que el incremento de la tasa, no impacta en el aumento de precios internacionales de los insumos ni en las disrupciones en las cadenas de suministro.

Uno de los miembros de la Junta advirtió que la continuidad de altos niveles de inflación puede desanclar las expectativas de mediano y largo plazos si se mantienen por un periodo prolongado. Además, daría lugar a que los agentes económicos los incorporen en sus expectativas y fijación de precios.

Otro miembro comentó que además de los choques de oferta, la inflación también enfrenta diversos factores estructurales que limitarían el descenso de los precios en los siguientes meses.

Subyacente, con presiones

Él mismo argumentó que las presiones inflacionarias apuntan a un problema estructural e inercial en la inflación subyacente que difícilmente puede considerarse transitorio.

La inflación subyacente es la medición que descuenta los precios de productos y servicios que suelen presentar volatilidad por efectos estacionales o decisiones administrativas. La inflación subyacente completó en septiembre 10 meses consecutivos al alza.

Patrones de consumo afectados

En la minuta del antepenúltimo anuncio monetario del año, uno de los miembros de la Junta sostuvo que el cambio en los patrones de consumo es de una sola vez y advirtió que esta presión comenzará a ceder conforme avance el proceso de normalización.

Otro notó que, por el contrario, se registrarán mayores presiones a medida que avance la reapertura económica.

Algunos agregaron que además de las presiones de inflación externas, hay factores internos que están alimentando riesgos al alza.

Uno añadió el riesgo de más aumentos en precios agropecuarios. Uno más mencionó que la inflación de mercancías alimenticias está altamente correlacionada con la de Estados Unidos, lo que explicaría una dinámica de mayores precios en las regiones del norte que en el centro norte del país.

La firme disidencia

El subgobernador Esquivel, que se ha mantenido firme en su disidencia durante los últimos tres aumentos en la tasa, argumentó que al incrementar la tasa, “se reduce el espacio futuro para cuando la Fed inicie el proceso de normalización de sus tasas”.

“Anticiparse demasiado al proceso (de normalización) podría implicar que en el futuro la tasa deba llevarse a un terreno muy restrictivo”, advirtió Esquivel.

Los próximos anuncios monetarios están programados para el 11 de noviembre y 16 de diciembre. Serán los últimos donde participará Alejandro Díaz de León como gobernador del Banco de México

Endurecieron tono

Estrategas de BNP Paribas y Goldman Sachs, observaron que las minutas muestran un tono más duro contra la inflación que puede anticipar un par de alzas más en la tasa.

El economista para América Latina en Goldman Sachs, Alberto Ramos, identificó la postura de los cinco miembros de la Junta.

Uno de ellos, el más duro en la postura Dovish (indica una política expansiva donde el banco central relaja las tasas) considera que el endurecimiento es ineficaz en varios aspectos.

Un segundo miembro, es levemente dócil y no parece inclinado al apoyo de alzas adicionales. Claramente dijo: “reforzar la postura monetaria no significa un ciclo de alzas de tasas de interés”.

Los otros tres miembros son hawkish, que pide una respuesta monetaria decisiva y están más abiertos a seguir subiendo la tasa.

La economista para México en BNP Paribas, Pamela Díaz Loubet, no ve mucha cohesión entre los miembros que dieron la mayoría para continuar con más de un alza el resto del año.

En septiembre la inflación anual se elevó a 6%, el doble de la meta puntual del Banxico e hiló siete meses fuera del rango objetivo. Por su parte, el índice subyacente, que es el que sigue de cerca el banco central para tomar decisiones, llegó a niveles no vistos desde agosto de 2017, a 4.92 por ciento.

ymorales@eleconomista.com.mx