La industria mexicana de la manufactura aditiva, que engloba a las tecnologías más conocidas como impresión 3D, adolece de la inversión que le permita crecer a un mayor ritmo,  pese a que este tipo de tecnologías brilló durante la pandemia de Covid-19, con la fabricación de insumos médicos, como caretas, válvulas, hisopos nasales y partes de equipo médico en todo el país. 

“El sector de la manufactura aditiva fue uno de los que no dejaron de crecer, a lo mejor disminuyó el porcentaje de crecimiento esperado, no dejamos de crecer. Este año esperamos algo parecido”, dijo Omar López, cofundador y director ejecutivo de la Asociación Mexicana de Manufactura Aditiva (AMMA 3D).

La manufactura aditiva se trata de un conjunto de técnicas que, a diferencia de las manufacturas sustractivas o formativas, se basan en la adición de materiales para fabricar un producto. Aunque la técnica más conocida es el binder jetting o impresión 3D, existen otras seis metodologías, según la norma ISO/TC 261 que utilizar láser o polvos para llevar a cabo este tipo de fabricación.

De acuerdo con López, en todos los sectores de la industria mexicana existen oportunidades para la manufactura aditiva, pero los que más han aprovechado esta tecnología son el automotriz, el aeroespacial, el sector de defensa, médico, de electrodomésticos y el metalmecánico y herramental.

“Al ser un país manufacturero, no necesariamente necesitamos a la manufactura aditiva para producir productos finales sino que podemos utilizarla para atacar piezas para máquinas de la industria”, dijo López.

Una de las empresas del sector metalmecánico que utiliza la manufactura aditiva en sus procesos es 3DISON. La compañía con sede en el estado de Michoacán es líder en la radiografía de piezas para la industria de la fundición y ha incursionado en el desarrollo de modelos y piezas para este sector a través de la impresión 3D.  

De acuerdo con Alonso Álvarez, director ejecutivo de 3DISON, aunque cuando la compañía comenzó a incursionar en la impresión 3D de modelos con pellets, filamentos y catalización, en 2018, los precios de los insumos eran muy altos, tres años después la oferta de insumos para esta industria se ha expandido y esto ha ocasionado que los costos bajen.

“Al inicio todo era carísimo, había pocas opciones de compra y entre 2018 y 2021, ha habido infinidad de cambios en la tecnología que ha abierto el acceso”, dijo Álvarez en entrevista.

No obstante, el empresario ve obstáculos importantes para la adopción de esta tecnología en el bajo costo de la mano de obra en la industria mexicana y la resistencia al cambio por parte de la mayoría de los sectores industriales.

“El capital humano es básico para la industria en México, porque nos sale más barato tener a cuatro o cinco personas trabajando en una pieza que comprar una máquina que vale tres años del salario de esas personas”, dijo.

Estos obstáculos también los ve Omar López, de la AMMA 3D, que agrupa a más de 15 empresas del sector de la manufactura aditiva. Para el directivo de la asociación, el principal de estos retos es el modelo de producción maquilador de la industria mexicana que no impulsa el diseño de productos en el país.

A este se añade el cambio de paradigma que ocasionó la manufactura aditiva para los diseñadores que estaban acostumbrados al diseño de piezas en impresoras 3D y la falta de inversión por la aversión al riesgo que genera la tecnología.

“En México nos hemos dado cuenta de que no hay una cultura de inversión en tecnología innovadora que pueda representar un riesgo o que no conocemos”, dijo.

La falta de inversión por desconocimiento de la tecnología fue un factor que afectó directamente a 3DISON. De acuerdo con Álvarez, la compañía no ha podido crecer al ritmo que desea debido a la falta de inversión que provoca la falta de conocimiento alrededor de la tecnología.

“Ninguna institución financiera acepta las máquinas de impresión 3D como garantías de los créditos. Es parte de lo mismo, la falta de conocimiento alrededor de esta tecnología”, dijo.

rodrigo.riquelme@eleconomista.mx