Después de que una investigación elaborada por un despacho independiente descubriera que la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, había usado su alto cargo en el Banco Mundial para manipular datos a favor de China, la funcionaria emitió un comunicado el pasado viernes en el que negó cualquier mala conducta y rechazó las conclusiones del informe.

“Permítanme ser clara: las conclusiones están equivocadas. No presioné a nadie para que modificara ningún informe. No hubo absolutamente ningún quid pro quo relacionado con el financiamiento del Banco Mundial", escribió Georgieva.

Una investigación elaborada por el despacho WilmerHale publicada el 17 de septiembre encontró que durante su tiempo como directora ejecutiva del Banco Mundial, Georgieva estuvo entre los principales funcionarios que presionaron al personal para cambiar datos en beneficio de China, en la edición de 2018 de “Doing Business”, el informe estrella del banco.

Desde entonces, el banco suspendió la publicación del informe, mientras que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos calificó los hallazgos como “serios”.

En un comunicado emitido a través de la firma estadounidense de comunicaciones estratégicas SKDK, en lugar de hacerlo a través del FMI, Georgieva, quien asumió la dirección del organismo en 2019, prometió cambios en su estilo de gestión.

“Por mucho que me haya esforzado por ser abierta e inclusiva, lamenté mucho saber que algunos miembros del personal sintieron que sus preocupaciones no fueron escuchadas. En el futuro me aseguraré de estar aún más atenta a las opiniones del personal”, escribió.

La investigación del bufete de abogados encontró que Georgieva, junto con su asociado Simeon Djankov, ex ministro de finanzas búlgaro que creó el informe, y Jim Yong Kim, entonces presidente del banco, habría presionado al personal para cambiar el cálculo de la clasificación de China y así evitar el malestar de Pekín.

El hostigamiento se habría producido mientras el presidente del Banco Mundial estaba en negociaciones con Pekín sobre el aumento del capital crediticio del banco.

El premio Nobel Paul Romer, quien fue economista jefe del Banco Mundial, renunció  su cargo dentro del organismo multilateral debido a las preocupaciones relacionadas con las clasificaciones de “Doing Business”, dijo a la agencia de noticias AFP.

“El tipo de intimidación que describe este informe era real” dijo. Y agregó que Georgieva organizó un “encubrimiento” a las críticas que él hizo.

Shanta Devarajan, antiguo economista jefe del Banco Mundial, defendió a Georgieva y escribió en Twitter que especificó que los datos de China deberían verificarse sin comprometer la integridad de la clasificación.

“En ningún momento sentí que me estaban presionando”, dijo, y agregó que la acusación de que Georgieva manipuló los datos “está más allá de la credibilidad”.

FMI revisa el asunto

Estados Unidos será crucial para determinar el futuro de Georgieva, ya que Washington tiene la mayor participación con derecho a voto en el FMI.

“Estos son hallazgos graves”, dijo el Tesoro estadounidense en un comunicado. “Nuestra principal responsabilidad es defender la integridad de las instituciones financieras internacionales”. Legisladores ya plantearon preguntas sobre el futuro de Georgieva. Para el representante de Arkansas, French Hill, la “reputación de los prestamistas multilaterales quedó empañada”