Dublín.- Irlanda logró un muy esperado acuerdo para aliviar el peso de la deuda que contrajo para rescatar su sistema bancario, que recortará su déficit presupuestario y las necesidades de préstamos y pondrá al país en camino a poner fin a su dependencia del programa de salvataje internacional.

El primer ministro de Irlanda, Enda Kenny, logró una aprobación del Banco Central Europeo (BCE) para recortar el costo del salvataje de Anglo Irish Bank, ahora conocido como Irish Bank Resolution Corp, o IBRC, en 40 años, para poner fin a una larga saga que ha tenido en vilo al país por casi dos años.

Irlanda debía pagar en 10 años, lo que iba a generar un duro escenario para las finanzas y la economía del país.

"El acuerdo es un paso histórico en el camino a la recuperación económica", dijo Kenny al Parlamento en Dublín. "Asegura la posición financiera futura del estado".

El exultante discurso de Kenny fue recibido con un aplauso sostenido de los aliados del Gobierno en la cámara y un silencio absoluto de los opositores.

En Fráncfort, el presidente del BCE, Mario Draghi, simplemente dijo que el Consejo de Gobierno había "tomado nota" del plan de Dublín.

El acuerdo es uno de los mayores logros del Gobierno de Kenny, cuya credibilidad estaba en juego.

El acuerdo llega un día después de que Irlanda aprobó en forma expeditiva leyes de emergencia para la liquidación de Anglo Irish.

Con la extensión en los plazos el Gobierno evitará tener que pagar 3,100 millones de euros por año hasta el 2023 para cumplir con las notas emitidas para respaldar al endeudado banco durante el colapso de los principales prestamistas irlandeses, después del quiebre de una burbuja inmobiliaria en el 2008.

"Esto cierra un capítulo triste y trágico en nuestra historia económica", había dicho Kenny en una sesión especial de la cámara baja de Irlanda que duró hasta las 3 de la mañana, mientras los legisladores agilizaban la liquidación del banco quebrado.

Anglo Irish se derrumbó tras un desplome inmobiliario después de que se formó una burbuja con crédito barato. Temiendo un efecto dominó, el Estado irlandés intervino, asumiendo fuertes deudas que lo llevaron a presupuestos de austeridad al tiempo que la economía retrocedía y obligaba al gobierno a aceptar un salvataje condicional de la UE y el FMI.

Las negociaciones técnicas entre el BCE y funcionarios irlandeses tomaron 18 meses. El banco central es consciente de que un acuerdo con Dublín para aliviar las dificultades para pagar la deuda podría sentar precedentes para otros países, como España, que también enfrentan graves deudas bancarias.

Sin embargo, los líderes europeos también necesitaban un caso exitoso para salir de la crisis de endeudamiento de la región.

Una reprogramación de las notas otorgadas por Irlanda a IBRC ayudarán a Dublín a lograr el cumplimiento de sus plazos este año en su programa de salvataje con la UE y el FMI. Irlanda emitiría bonos con plazos más largos en vez de las notas.

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