Los hogares de México sufrieron una caída de 5% en su ingreso en un periodo que va del 2009 al 2012, lo que significa una de las contracciones más pronunciadas entre los países de la OCDE.

Este desplome en los ingresos familiares sólo fue superado por el registrado en los hogares de Grecia, una economía azotada por la crisis fiscal y financiera, la cual inscribió una caída en el ingreso familiar superior a 10 por ciento.

En el promedio de los países miembros, la caída en los ingresos de los hogares, según la OCDE, fue de 3% en este periodo.

Durante la presentación del capítulo mexicano del reporte ¿Cómo va la vida? , la directora de gabinete de la OCDE, Gabriela Ramos, explicó que en los países de la OCDE más castigados por la crisis, los mayores efectos en el bienestar de la población se han manifestado en el descenso del empleo y en el deterioro de las condiciones del mercado laboral.

México es el país donde trabajan jornadas más largas de la OCDE. Son poco productivas, pero largas.

CON TENDENCIA A LA BAJA

Durante la presentación del análisis, la funcionaria de la OCDE destacó que la desigualdad en los ingresos, antes de aplicar impuestos y transferencias, se mantuvo sin cambios en el mismo periodo en México, mientras que aumentó 1.2% en la media de este grupo de países.

En el evento participó el secretario general de la Conferencia Interamericana de Seguridad Social (CISS), Juan Lozano, quien matizó que México es de los países más desiguales de la OCDE, pero con una tendencia sutil a la baja .

El funcionario hizo un llamado a no concentrarse en las deficiencias arrojadas por el reporte que construye niveles de bienestar de vida a partir de 11 indicadores.

Más bien solicitó encontrar las áreas de oportunidad para desarrollar políticas públicas más eficientes a partir de los hallazgos.

México sólo ha obtenido buenos resultados en parámetros de bienestar subjetivo esenciales para tener una buena vida, entre 11 indicadores de la OCDE.

A diferencia de la tendencia general, el porcentaje de mexicanos que afirmó estar muy satisfecho con su vida pasó de 55 a 70% del 2007 al 2012, uno de los mayores aumentos en la OCDE. En cambio, está por debajo de la media de la organización en parámetros como compromiso cívico, vivienda, calidad ambiental, salud, contactos sociales, equilibrio laboral-personal, trabajo y salarios.

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