El recorte que aplicó la Junta de Gobierno del Banco de México a la tasa de referencia, para dejarla en 7.75%, incorpora la evidencia de una inflación que ya se ubicó debajo de expectativas del mercado y destaca la preocupación de los banqueros centrales por una economía estancada y bajo riesgo de un deterioro mayor.

“Uno (de los miembros de la Junta) dijo que persiste el riesgo de que la actividad económica siga estancada o que incluso se deteriore aún mas empujando a la economía hacia una recesión. Añadió que los indicadores coincidentes que produce el Inegi para marcar la trayectoria del ciclo económico señalan que es necesario mantenerse vigilantes ante una posible recesión”, revela la minuta de la reunión monetaria del 26 de septiembre.

En esa reunión, dos de los cinco miembros del cuerpo colegiado pedían un recorte de 50 puntos en el rédito. Se trató de los subgobernadores Jonathan Heath y Gerardo Esquivel.

Los banqueros disidentes argumentaron esta solicitud de un recorte de 50 puntos en la evidencia de que “la política monetaria se mantiene en el nivel más restrictivo en términos absolutos y relativos de la última década, incluso por arriba de periodos en que se enfrentaba una inflación más elevada, con bastante incertidumbre y mayores riesgos”.

No es un ciclo expansivo

Todos los banqueros coincidieron en que no es posible definir un ciclo para la política monetaria, pues se debe privilegiar la prudencia y responder a las necesidades que surjan de conformidad con la información adicional y las circunstancias.

Otro, reconoció que ante los “numerosos riesgos que existen hacia adelante se tiene que proceder con cautela y en función de la información disponible”. Señaló que “se tiene que cambiar la postura altamente restrictiva por una que lo sea en menor medida”.

Pero, acotó que la velocidad de este cambio tendrá que ponderar los riesgos para la inflación subyacente.

Uno de ellos precisó que era necesario emitir una señal contundente de que no están siguiendo de forma mecánica las decisiones de la Reserva Federal de Estados Unidos, que un par de semanas antes había recortado también en 25 puntos base, y solicitó precisar en el comunicado que las decisiones de la Junta son independientes y respondiendo a una mejoría en las condiciones internas (de inflación).

Ventas forzadas por recorte en Pemex

El riesgo que ven en un recorte de calificación de Petróleos Mexicanos, que le llevaría a perder el grado de inversión, destacado en el anuncio monetario de aquella reunión fue detallado en la minuta.

“Un miembro indicó que aunque los instrumentos financieros continúan descontando la reducción en la calificación de Pemex no se descarta que su materialización detone ventas forzadas que podrían propiciar ajustes desordenados en los mercados financieros”.

Añadió que “la suspensión de las rondas de licitaciones o la revisión de contratos otorgados al sector privado para la provisión de gas natural han generado incertidumbre y han afectado la confianza de los agentes económicos”.

Advirtió que entre las fuentes de incertidumbre que enfrentan las finanzas públicas, como las crecientes pensiones y los apoyos financieros a Pemex, está el riesgo de que los ingresos resulten menores a lo estimado como consecuencia de un menor crecimiento.

Tomar recursos del feip, presión de largo plazo

Los banqueros centrales también conversaron sobre el uso del Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios (FEIP), planteado en el Paquete Económico del 2020.

Uno de los miembros de la junta expuso que los menores ingresos ante un eventual menor crecimiento del PIB “podrían ser compensados con un uso mayor del FEIP, lo que podría traducirse en una presión futura sobre las finanzas públicas”.

Desde su perspectiva, mantener esta puerta abierta “agotaría la parte de la reserva para hacer frente a choques futuros”.

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