La cumbre de ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales de los países miembros del G20 terminó este martes con la firma de un documento que celebra la mejora de las perspectivas económicas globales, pero que también advierte de riesgos.

El ministro de Hacienda de Argentina, Nicolás Dujovne, y el presidente del banco central de este país, Federico Sturzenegger, dieron a conocer en conferencia de prensa las conclusiones de la primera de las cinco reuniones sobre finanzas que el G20 sostendrá aquí durante este año.

La cumbre, que inició el lunes en Buenos Aires y en la que participaron 22 ministros de Finanzas, 17 presidentes de bancos centrales y 10 líderes de organizaciones internacionales, marcó el inicio de la agenda diplomática que Argentina cumplirá en el 2018 por ser sede de la cumbre del G20 que se realizará en noviembre.

Estos países representan 85% del Producto Interno Bruto global, dos tercios de la población mundial y 75% del comercio internacional.

Después de dos días de deliberación, los participantes omitieron cualquier crítica explícita a las políticas comerciales proteccionistas impulsadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y que no son compartidas por la mayoría de países del G20.

El comunicado conjunto explicó que “las perspectivas económicas globales continúan mejorando desde nuestra última reunión en octubre del 2017, con el aumento sincronizado de crecimiento más amplio desde el 2010 y un repunte en la inversión y el comercio”.

“Si bien recibimos con satisfacción este progreso, la reciente volatilidad en los mercados, a pesar de los sólidos fundamentos de la economía mundial, es un recordatorio de los riesgos y las vulnerabilidades”.

Advirtió que “los riesgos a la baja persisten y, en el mediano plazo, continúan existiendo desafíos para aumentar el crecimiento y hacerlo más inclusivo”. Destacaron que “el comercio internacional y la inversión son motores importantes del crecimiento, la productividad, la creación de empleo y el desarrollo”.

Por eso, abogó por la necesidad de mantener “un mayor diálogo y acción” que fortalezca “la contribución del comercio a nuestras economías”.