La calificación soberana de México en BBB+ está respaldada por su historial de políticas disciplinadas, afirma Fitch. Pero admite que se mantendrán vigilantes de que persistan así, incluso antes, durante y después del ciclo electoral que se avecina en el 2018.

En un comentario especial, dirigido por la analista Shelly Shetty, explican que la incertidumbre política doméstica también ha aumentado debido a la pérdida de popularidad del presidente Enrique Peña Nieto, el débil crecimiento y las próximas elecciones presidenciales .

Recuerdan que el cambio a negativo en la perspectiva de la nota que hicieron en diciembre refleja los efectos indirectos que tendrán en la actividad económica las políticas de Estados Unidos. Particularmente, sobre el comercio y flujos migratorios.

La analista enfatiza que el lento crecimiento de la economía era una debilidad para la calificación desde antes; recuerda que el promedio de crecimiento del PIB a cinco años es de 2.5%, lo que es negativo respecto a otros emisores pares de México, es decir, con la misma nota.

PIB bajo impacta en deuda

Sin embargo, consideran que por lo que se ha visto hasta ahora en México, tanto el Banco de México como el gobierno han respondido de manera proactiva para contener la presión en la inflación y las finanzas públicas.

Sin dar mayores señales sobre el tiempo que les tomará anunciar la acción de calificación para México, pues una perspectiva Negativa es la señal de que hay una de tres probabilidades de un recorte en la nota, consignan que el bajo rendimiento de la economía genera una presión adicional sobre el desafío de estabilizar la deuda.

La analista reconoció que el gobierno mexicano respondió a la creciente carga de deuda consolidando sus cuentas fiscales y mejorando su transparencia .

La muestra fue la caída de los requerimientos financieros del sector público a 2.9% del PIB, observado en el 2016, desde 4.1% del PIB que tenían en el 2015, refirió.

Destacó que los gastos del sector público, excluidas las pensiones, las inversiones financieras y las transferencias federales a los estados, disminuyeron de 19.2% del PIB a 18.3 por ciento.

No obstante, considera que es posible que la persistente emisión de bonos de empresas del Estado como Pemex y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) puedan contribuir a un nuevo repunte en la deuda.

Banxico, bien

De acuerdo con Shetty, la actuación del Banxico ante la presión inflacionaria y el efecto de la depreciación cambiaria en los precios ha sido proactiva. Destaca que el aumento de tasa más reciente, de 50 puntos base estaba bien argumentado.