Para los vendedores de arcilla de Cúcuta, ciudad colombiana en la frontera con Venezuela, la relación con ese país es cada vez más dramática. Mientras el año pasado, una empresa pequeña exportaba con un tipo de cambio de 4.30 bolívares alrededor de 150,000 dólares mensuales, por 750 toneladas, con la devaluación que entra en vigor este miércoles, esa misma cantidad costaría al consumidor venezolano casi 200,000 dólares, lo que los hace perder competitividad.

En este momento estamos en una situación y es en que no sabemos cuáles son los términos de pago a la fecha , aseguró el presidente gremial de la Asociación de Industriales de la Arcilla (Induarcilla), Jairo Yáñez.

Esta situación se replica en otros sectores. Javier Díaz, presidente de la Asociación de Nacional de Exportadores (Analdex), dijo que los comerciantes de frontera se verán afectados, pues los colombianos tratarán de ir a comprar a Venezuela, pero el caso contrario ocurrirá para el comercio colombiano pues los productos se encarecerán 46.5% para los habitantes del país vecino, pues el tipo de cambio pasará de 4.3 bolívares por dólar a 6.3 bolívares. Los comerciantes tendrán una coyuntura bien difícil, pero este efecto es temporal, durará dos o tres meses mientras la inflación anula el efecto de la devaluación , dijo.

Pero además del precio, otras preguntas surgen del proceso de reestructuración de divisas tras la devaluación de 31.75 por ciento anunciada el viernes pasado en Caracas.

Para el ministro de Comercio, Industria y Turismo de Colombia, Sergio Díaz-Granados, lo esencial pasa por la consecución de las divisas. Con la devaluación tendrá que salir al mercado más dinero, pero además los importadores tendrán que trabajar más para conseguir los dólares que les permiten comprar productos.

De acuerdo con las cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (DANE) de Colombia, entre enero y noviembre del 2012 se exportaron 2,515 millones de dólares a Venezuela y era una actividad comercial que se estaba reactivando al alcanzar una variación de 62% frente al mismo periodo del 2011. Con esta situación vender a Venezuela se vuelve una misión imposible.

Sólo cuando entre en vigor la devaluación, hoy, se conocerá realmente el alcance de la medida, pero con el anuncio de la devaluación, y la operación del nuevo Órgano Superior de Optimización del Sistema Cambiario, se prevén grandes cambios en cómo se realizarán los pagos.

Lo primero es que se eliminó el Sistema de Transacciones con Títulos en Moneda Extranjera (Sitme). Su función era la asignación de divisas, en el caso de los empresarios, para productos y servicios no prioritarios, es decir con valor agregado a 5.30 bolívares por dólar.

Éste, diferente las divisas que autorizaba a Comisión de Administración de Divisas (Cadivi) que era de 4.30 bolívares pro dólar y que aplicaba para bienes prioritarios o de primera necesidad.

Con el Órgano se busca establecer nuevas prioridades a la hora de importar, se centralizarán los Certificados de Producción en función de los objetivos de la industria nacional (y solamente habrá una tasa de cambio de 6.30 bolívares por dólar), lo que implica que se hace más restrictivo y selectivo el control de cambio , señaló la directora de estudios económicos de la Cámara de Colombo Venezolana (CCV), Ana María Camacho.

En esta medida, preocupa qué pasará con las compras que realiza el país en productos industriales, manufactureros, y en la agro industria, alimentos procesados.

Para lo que textiles, confecciones, muebles y calzado serán algunos de los afectados. No pasará lo mismo con productos de primera necesidad como farmacéuticos y productos de aseo que Colombia exporta y que tienen claro su trámite.

Contenido de la Red Iberoamericana de Prensa Económica