Expertos del Banco Central Europeo (BCE) observan con preocupación el actual ritmo a la baja de la inflación en Europa.

En enero, la inflación en la eurozona se situó en 0.7%, es decir, lejos del límite establecido por el BCE como garantía de la estabilidad, que es ligeramente por debajo de 2 por ciento .

En los últimos meses, la inflación siguió cayendo a pesar de que el BCE intervino recortando la tasa de interés de referencia hasta su mínimo histórico de 0.25 por ciento.

El recorte de los intereses efectuado en los pasados meses no produjo entonces los efectos esperados y numerosos economistas piden un recorte posterior, para poder parar la espiral de la deflación.

Nuestra opinión es que la inflación caerá en el mediano plazo todavía más de lo que el BCE espera. Por esta razón el banco central debería bajar aún más los intereses , externó Michael Schubert, economista de Commerzbank.

Hasta ahora, el BCE espera un aumento de precios para este año de 1.1 por ciento. El Commerzbank advirtió que la inflación en marzo podría caer hasta 0.6%, es decir, el nivel más bajo desde el 2009 en medio de la crisis financiera.

Sin embargo, Mario Draghi, presidente del BCE, descartó en enero que haya riesgo de una espiral de deflación, es decir, que simplemente inversionistas y consumidores esperan a gastar dinero hasta que los precios bajen.

No obstante, reconoció que cuanto más baja esté la inflación, más aumentan los riesgos de que se produzca el fenómeno deflacionario. Para hacer frente a este escenario, el BCE podría recurrir a varios instrumentos , adelantó entonces Draghi, pero hasta la fecha no ha precisado cuáles.

Según cálculos del Berenberg Bank, aparecidos en la prensa alemana, la caída de los precios de la energía fue determinante en presionar a la baja la inflación en 0.7% el mes pasado.

Algunos expertos no consideran esta situación como negativa, ya que estiman que eso les deja margen a los consumidores y a las empresas para gastar en otras cosas.