A pesar de la insistencia del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que desde Chicago a Bruselas pasando por París, reclamaba una actuación inmediata para garantizar la liquidez del sector financiero y la refinanciación de la deuda pública, los líderes europeos se limitaron a trasladar a su cita de junio "el debate sobre los siguientes pasos y el método de trabajo que seguiremos para profundizar la unión monetaria y económica", según explicó el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy.

Ninguna de las medidas planteadas en términos más generales, como la ampliación de las competencias del fondo de rescate (para que pueda recapitalizar la banca directamente) o su conversión en entidad financiera para acceder a la liquidez cuasi-ilimitada del BCE, logró el consenso necesario para que se puedan adoptar en el corto plazo.

Rajoy atribuyó la ausencia de decisiones al hecho de que se tratase de una cumbre informal. E insistió en que las medidas que él propone "se pueden adoptar todas en 24 horas", lo que parece una nueva alusión a la necesidad de que el Banco Central Europeo intervenga para aliviar la prima de riesgo de la deuda española. "Lo ha hecho otras veces", recordó el presidente español al término de la cumbre. En esta cita, sin embargo, España no parece haber arrancado un compromiso explícito del presidente del BCE, Mario Draghi, sobre la posibilidad de repetir esa actuación, lo que deja por ahora a su suerte ante los mercados a la cuarta economía más grande de la zona euro.

No cabe excluir, sin embargo, que durante la cena, que se celebró a puerta cerrada y sin presencia de ningún diplomático, se pueda haber alcanzado algún acuerdo tácito sobre el "umbral de dolor" que el BCE podría tolerar antes de acudir en ayuda de España. "Lo importante es que la sostenibilidad de la deuda esté garantizada y ahora lo está", apuntó Rajoy, con tono enigmático, en esa dirección.

ENFRENTAMIENTO POR EUROBONOS

La canciller alemana, Angela Merkel, se manifestó tajante contra la emisión de eurobonos pese a la presión del nuevo presidente francés, el socialista François Hollande, y del primer ministro italiano, Mario Monti, que defienden esta medida para estabilizar la eurozona y reactivar el crecimiento.

"Los eurobonos no son una contribución al crecimiento", afirmó Merkel y alegó que "los Tratados prohíben asumir la responsabilidad de la deuda de otros Estados miembros y en nuestra opinión eso también afecta a los eurobonos".

Merkel encontró aliados incluso en países que no forman parte de la eurozona, como Suecia. "Soy muy escéptico sobre los eurobonos porque es incorrecto para ambos lados. El buen comportamiento se castiga y a los que tienen que hacer más se les alivia", ha justificado su primer ministro, Fredrik Reinfeldt.

En contraste, Hollande insistió en "poner sobre la mesa todas las propuestas para el crecimiento" porque, a su juicio, "de lo contrario no alcanzaremos los objetivos de reducción del déficit y se crearán dudas en los mercados". "Los eurobonos forman parte de la discusión", sostuvo.

ADVERTENCIA A GRECIA

La cumbre aprovechó también para reiterar la presión sobre Grecia, país que deberá repetir en junio sus elecciones generales después de que la convocatoria del 6 de mayo colocase como segunda fuerza política a Syriza, un partido de izquierdas y partidario de renegociar las condiciones del rescaste de la UE y del FMI. Los líderes de la zona euro pactaron un breve comunicado en el que advierten a los electores griegos que "continuar con las reformas vitales para restaurar la sostenibilidad de la deuda (..) es la mejor garantía para lograr un futuro más próspero dentro de la zona euro. Esperamos que, después de las elecciones, el nuevo Gobierno griego haga esa elección".

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, añadió en rueda de prensa: "Estamos del lado de Grecia, siempre que Grecia esté al lado de de respetar sus compromisos".

En alianza informativa con CincoDías.com