El llamado del Fondo Monetario Internacional (FMI) para aplicar medidas fiscales sin precedentes en la pandemia del coronavirus Covid-19 tiene por objetivo salvar vidas, proteger a las personas y empresas afectadas por las pérdidas de ingresos y evitar una depresión profunda y duradera de la economía mundial.

No obstante, el FMI admite que habrá riesgos colaterales, pues todos estos estímulos se darán en el contexto de la caída de ingresos tributarios, guiada por la contracción económica, y partiendo de una posición inicial de alta deuda pública.

Al interior de su Monitor Fiscal, que es el reporte semestral donde el organismo hace una revisión general de la situación en que se encuentran las arcas públicas de los 189 países miembros, anticipan que los ingresos tributarios serán 2.5% del PIB más bajos que el año pasado.

Prevén que el gasto sanitario necesario y las medidas fiscales para apoyar a las personas y empresas, también tendrá costos fiscales directos, actualmente estimados en 3.3 billones de dólares, esto también a nivel mundial.

Y que las garantías y otros pasivos contingentes, así como las inyecciones de capital para apoyar a las empresas financieras y no financieras, también crearán riesgos fiscales.

En el análisis, divulgado por el Director de Asuntos Fiscales en el FMI, Vitor Gaspar, advierten que el tamaño del impacto del Covid-19 en las finanzas públicas es altamente incierto en este momento y dependerá no solo de la duración de la pandemia, sino también de la rapidez de la recuperación económica.

Afirman que el aumento de los déficits y el destino de los recursos debe transparentarse para tratar de acotar los riesgos financieros en un mundo financiero que seguirá siendo incierto.

En el documento, que también será base para la discusión de los representantes de los 189 países miembros, los expertos del organismo admiten que el costo humano de la pandemia se ha intensificado en una forma alarmante, y prevén que el impacto sobre la producción y las finanzas públicas será masivo.