La política monetaria de una economía tan abierta como la mexicana, cuya moneda es la segunda emergente más operada, debe tomar en cuenta los choques del mercado financiero en la inflación y el atractivo para los inversionistas, reconoció el Gobernador del Banco de México.

Al participar en el Emerging Markets Central Banking Summit, organizado desde Washington por el Instituto Internacional de Finanzas (IIF), explicó que “el reto de las políticas monetarias en economías emergentes particularmente abiertas como México, es buscar un equilibrio para mantener al mercado atractivo, absorber los choques externos y propiciar condiciones que faciliten un retorno a la estabilidad de precios”.

Consignó que México se vio particularmente afectado por las salidas de capital generalizadas en los mercados emergentes durante el choque financiero que generó el cierre de las economías por la pandemia en el primer trimestre. Una volatilidad que aminoró en el tercer trimestre y volvió a aumentar previo a las elecciones de Estados Unidos.

“(La volatilidad) es un costo que se paga por ser la segunda economía más líquida del mercado emergente y por contar además con una de las monedas más convertibles, que es el peso”, dijo.

Al cierre del año pasado, los extranjeros tenían en su poder 28.57% del total de los valores gubernamentales en circulación, es decir Cetes, Bonos M, Udibonos y Bondes D y actualmente, con información al 18 de agosto del 2020, la tenencia de este sector representa 22.9% del total colocado.

Esta consideración sobre el impacto de los choques financieros en la decisión monetaria fue explicada por la subgobernadora de Banxico, Irene Espinosa en agosto, según lo referido en minuta correspondiente al último recorte de medio punto en la tasa, cuando la dejaron en 4.50 por ciento.

Entonces, la banquera central pidió un menor ajuste en el rédito, de un cuarto de punto y argumentó que había ya “un menor espacio para el relajamiento monetario por lo que debemos ajustar el ritmo para reforzar la convergencia de la inflación y sus expectativas a la meta de 3 por ciento”.

Inflación de alimentos, afecta

Al participar en el seminario, en un formato de entrevista que dirigió el economista del IIF, Sergi Lanau, Díaz de León desmenuzó las presiones sobre la inflación, pese al contexto de contracción económica.

El choque económico por el Covid- 19 ha dado lugar a una menor demanda que ha favorecido a variaciones de precios menores en otros países, pero en México se han dado al mismo tiempo presiones al alza que han llevado a la inflación muy por arriba del objetivo, a 4.10% al cierre de la primera quincena de septiembre, observó el Gobernador.

Explicó que con el distanciamiento social se presentó un choque de oferta que impactó el suministro y distribución de alimentos a nivel mundial, lo que presionó precios de alimentos.

Este choque se ha exacerbado en México, pues la población ha redirigido el gasto en estos ocho meses de pandemia y confinamiento, privilegiando la compra de alimentos, lo que también presiona al alza los precios.

El impacto es mayor en México, argumentó, pues la composición del Índice Nacional de Precios al Consumidor  (INPC) que es el indicador de la inflación, tiene para el subgrupo de los alimentos una ponderación mayor que el registrado en los indicadores de precios de otras economías. Por tanto es mayor el impacto del alza de precios.

Para reflejar la composición de zonas urbanas y rurales de México, el INPC incorpora en el levantamiento de información los datos de una mayor proporción de hogares rurales y urbanos. Y los hogares rurales, suelen dedicar una proporción mayor de su gasto en los alimentos, lo que recoge un impacto más claro de las variaciones al alza en este subíndice, arguyó.

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