La reforma fiscal estadounidense, que entró en vigor en enero de este año, prometió hacer al país más atractivo para las empresas; sin embargo, a seis meses de la implementación de estos cambios tributarios, las compañías aún no muestran grandes movimientos.

De acuerdo con analistas, lo anterior se explica porque, si bien la rebaja de la tasa del Impuesto sobre la Renta (ISR) corporativo —que pasó de 35 a 21%— es atractiva, existen otros factores que las empresas deben analizar para decidir si moverse o no a territorio estadounidense.

Entre los que se encuentran la infraestructura, el pago de la mano de obra e, incluso, la seguridad que tiene el país. No obstante, hoy se agregan otros dos factores más: la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y los aranceles que Estados Unidos ha impuesto.

“Las empresas siguen estando quietas esperando a ver qué se soluciona con el TLCAN, que es un tema más relevante para ellas que la reforma fiscal”, indicó Mario Morales, vicepresidente fiscal del Instituto Mexicano de Contadores Públicos.

Agregó que, en el caso de los aranceles, las empresas también tienen que analizar qué tanto éstos podrían afectar sus precios de producción y si tendrían que incrementar sus costos hacia el consumidor norteamericano.

“Una vez que se resuelvan las renegociaciones del TLCAN y se analice el impacto de los aranceles, es probable que las empresas empiecen a moverse a lo que más les beneficie”, refirió.

Por su parte, Enrique Velderrain, de Velderrain Sáenz y Asociados, afirmó que si bien aún no se ven movimientos, lo que sí es un hecho es que la reforma volvió a Estados Unidos más atractivo, pues además de la rebaja de impuestos vienen una serie de deducciones y tasas preferenciales de repatriación.

“Si bien aún no se ve que empresas salgan de otros países para ubicarse en Estados Unidos, lo que sí se ha visto es que empresas estadounidenses han realizado grandes repatriaciones de capital. Al final, la reforma fiscal tiene incentivos grandes tanto para compañías extranjeras como estadounidenses”, refirió.

En enero entró en vigor la reforma fiscal estadounidense, la cual además de la rebaja de la tasa de ISR corporativo, trae consigo deducciones inmediatas de inversiones, así como una tasa preferencial de repatriación y cambios significativos para las personas físicas. Con ello, Trump busca impulsar la economía estadounidense.

Cambios complicados

Si bien la reforma trae beneficios positivos a las empresas, no todo es tan sencillo como lo podrían esperar. Jorge García, socio de impuestos de EY México, refirió que aún falta que las empresas terminen de entender los nuevos cambios tributarios.

“Entre las razones por las cuales aún no se ve un impacto como tal de dicha reforma, está que las empresas todavía están tratando de digerir los beneficios. Reducir el ISR corporativo es atractivo, pero hay otros elementos que se deben considerar, como la parte de cumplimiento de las obligaciones fiscales y los costos que ello podría traer”, explicó.

Agregó que si bien la reforma volvió atractivo a Estados Unidos, ello no le quita interés a México, aunque sí recomendó llevar a cabo cambios en el sistema fiscal.