El Fondo Monetario Internacional (FMI) recortará la expectativa de crecimiento para el 2019 que tenía para México y Estados Unidos, al asumir el nuevo contexto mundial de tensión comercial en aumento y la dilución del estímulo fiscal aplicado este año por el principal socio comercial de México, consignan estrategas de Oxford Economics y Moody’s Analytics.

El 17 de abril, el FMI estimó que la economía mexicana conseguiría una expansión de 2.3% en el 2018 y 3% en el 2019.

Entre los factores que sostenían este pronóstico estaban el impacto positivo de un socio comercial dinámico, que en su actividad incorporaría el impulso del estímulo fiscal, así como el efecto positivo de la aplicación de reformas estructurales internas, particularmente la energética.

Los riesgos que veía estaban en la incertidumbre política por las elecciones y la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

La previsión del FMI en abril para el Producto Interno Bruto (PIB) de Estados Unidos era de 2.9% para el 2018 y 2.7% para el 2019.

Previo a la actualización de expectativas económicas que realizará esta mañana el FMI, coinciden en que es temprano para considerar el impacto de la política económica que aplicará la nueva administración de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y más asumiendo que en los primeros cinco días después de su triunfo en las urnas, el presidente electo se condujo con moderación y se mantuvo conciliador con empresarios e inversionistas internacionales.

“En términos simplistas, nos preocupa más Donald Trump que López Obrador. Porque si bien las señales sobre el TLCAN son de continuidad en las negociaciones, paralelamente es el mismo Estados Unidos, quien guía una confrontación en aumento con China y la Unión Europea. Entonces, el entorno global es el que nos preocupa. En el contexto interno, México crece, mientras que en el exterior, es cada vez más difícil y retador”, dice Fernando Murillo, economista para México en Oxford Economics.

Exageradamente optimista para un primer año

De acuerdo con el director para América Latina en Moody’s Analytics, Alfredo Coutiño, el PIB de México conseguirá un crecimiento de 2.5% para este año y de 1.8% para el 2019.

Menciona que un crecimiento de 3% en el PIB de México, para el primer año de gobierno de Andrés Manuel López Obrador, se ve “exageradamente optimista”.

“La previsión basada en la realidad histórica nos diría que la economía en el 2019 crecería menos de 2.5% que se espera en el 2018, ya que tradicionalmente en el primer año de cada gobierno se presenta una de-saceleración por el efecto del cambio político”.

El directivo recuerda que el único presidente que consiguió saltarse de alguna manera este bajo crecimiento histórico en su primer año de la administración fue Carlos Salinas de Gortari, resultado de las altas expectativas que generó con su agenda de reformas, y en particular con la propuesta de promover un acuerdo comercial con los vecinos del norte.

Coutiño expresa que Carlos Urzúa, quien será el próximo secretario de Hacienda, ha dicho que la propuesta del Presupuesto de Egresos de la Federación para el próximo año respetará los Precriterios Generales de Política Económica para el 2019, planteados en marzo por el gobierno en curso. Esto implica que mantendrán la previsión de una expansión del PIB de 2.5% en el 2019.

“Este pronóstico implica que algo nuevo debe pasar en materia fiscal, monetaria o un desborde  de euforia tremendo que genere un arribo masivo de inversiones, para que ese crecimiento se pueda alcanzar, ya que tradicionalmente el primer año de cada gobierno se presenta una desaceleración del crecimiento por efecto del cambio político”.

El pronóstico de la firma es de una expansión de 2.5% para la economía mexicana en el 2018, esto es, 2 décimas arriba de la que tiene el FMI; para el año próximo en 1.8%, que está lejos de la actual previsión del Fondo, de 3 por ciento.

Resquicios de incertidumbre con AMLO

Para el estratega de Oxford Economics, con el triunfo de AMLO en las urnas se disipó uno de los focos de incertidumbre que tenía sobre México.

No obstante, admite que “aún hay resquicios de incertidumbre” por la posición que asumirá al tomar posesión.

“Nuestro punto de vista es positivo aún. Creemos que mantendrá la posición conservadora con que se ha conducido desde que se conoce la preferencia en las urnas por él. También consideramos que habrá acuerdo en el TLCAN el próximo año, pues las últimas señales son positivas”.

Jesús Seade, quien será el negociador de AMLO en materia comercial, “mandó un mensaje crucial”, dice, cuando consignó que están de acuerdo con la posición que ha mantenido el equipo negociador de México.

“El espaldarazo que dio el equipo de AMLO al de Guajardo nos parece algo muy positivo, lo mismo que las declaraciones que dio el jefe del equipo negociador de Estados Unidos, Robert Lighthizer, a congresistas”.

Lighthizer dijo que las negociaciones se reanudarían después de las elecciones en México y el mismo secretario de Comercio de EU, Wilbur Ross, dijo a congresistas que los aranceles al acero y aluminio aplicados a México “serán retirados cuando tengamos un tratado revitalizado”.

En Oxford Economics, el pronóstico de crecimiento para México es de 2.4% para este año y 2.2% para el próximo.

Mientras el que tienen para Estados Unidos se mantiene en 2.9% para el 2018 y 2.2% para el 2019.

El FMI volverá a revisar sus pronósticos en el World Economic Outlook de octubre, que divulgará durante las reuniones anuales, a realizarse en Bali, Indonesia.

ymorales@eleconomista.com.mx