La desaceleración de la economía china, la caída de los precios de las materias primas, la debilidad de la demanda global, volatilidad de los mercados financieros, la fortaleza del dólar y el aumento de la inestabilidad política mostraron sus efectos en el crecimiento de la economía mundial en el 2015, al registrar éste una tasa de 2.8%, similar a la del año previo.

Mientras, el aumento de la actividad económica del G-7 mejoró ligeramente, al pasar de 1.5% en el 2014 a 1.7% durante el año pasado, derivado de una recuperación lenta en la zona euro y el efecto rebote de Japón, que en el 2014 introdujo un impuesto sobre las ventas que afectó su economía. Las economías emergentes se desaceleraron, al pasar de 5.4% en el 2014 a 5.0%, en el 2015.

Si bien en el 2016 China envió señales de que evitará una desaceleración repentina, y además hubo una declaración de los principales productores de petróleo sobre la congelación de la extracción de crudo, aún existe incertidumbre económica por la debilidad de la demanda mundial; la inexistencia de un acuerdo tangible para impulsar los precios del petróleo; la posibilidad de que se concrete el Brexit; las elecciones en varios países; la duda sobre la sostenibilidad de la recuperación económica en la zona euro y Japón, y la desaceleración de Estados Unidos.

Ante este panorama, en su informe de abril los analistas de FocusEconomics recortaron la previsión del crecimiento del PIB en el 2016 para la economía mundial en 0.1 puntos porcentuales, en comparación con el reporte previo, para quedar en 2.7 por ciento.

Esta reducción fue resultado de un deterioro en las proyecciones de las economías avanzadas (de 1.8 a 1.7%), donde los panelistas disminuyeron sus pronósticos para Estados Unidos (de 2.1 a 2.0%), Japón (0.9 a 0.7%), Reino Unido (2.1 a 2.0%), Alemania (1.7 a 1.6%) e Italia (1.2 a 1.0 por ciento).

También recortaron la estimación de crecimiento del bloque BRIC, de 5.2 a 5.1%; sólo bajaron la perspectiva de Brasil (-2.9 a -3.4%) y Rusia (-0.8 a -1.1 por ciento). El pronóstico de China se mantuvo estable, debido a que las autoridades expresaron un fuerte compromiso de mantener un ritmo razonable de crecimiento este año.

Los especialistas de la consultoría aseveraron que en las últimas semanas las autoridades recurrieron a la política monetaria para reavivar el crecimiento y revivir las presiones inflacionarias, al utilizar estímulos, como la aplicación de tasas de interés negativas, que relaja los requisitos de reserva e impulsa el financiamiento.

Y pese a que Estados Unidos fue la de mayor crecimiento de las economías desarrolladas en el 2015, con 2.4%, sigue inmersa en la tensión del mercado financiero, cuyos signos de debilidad en el inicio de este año se presentaron en los sectores industrial y externo.

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