El Departamento de Comercio de Estados Unidos anunció el martes una revisión ligeramente al alza de su estimación de crecimiento anual del Producto Interno Bruto (PIB) para el tercer trimestre, a un 33.4 por ciento.

Se trata de la estimación final de esta institución, que en sus dos proyecciones anteriores había anunciado un crecimiento del 33.1 por ciento.

Los analistas contaban con un crecimiento del PIB sin cambios respecto a la estimación publicada anteriormente.

El crecimiento histórico registrado en el tercer trimestre llega después de una contracción también histórica en el segundo (-31.4%), provocada por las medidas adoptadas para luchar contra la pandemia de Covid-19.

La actividad económica estuvo paralizada en la primavera boreal.

Los países no utilizan todos el mismo modelo de cálculo para el PIB, lo que complica las comparaciones internacionales.

Estados Unidos se enfoca en el crecimiento anualizado del PIB, el cual compara con el trimestre anterior y luego proyecta la evolución a lo largo de todo el año.

Comparado con el tercer trimestre del año pasado, el PIB retrocedió un 2.8% (frente al -2.9% estimado anteriormente), lo que demuestra que la economía estadounidense está lejos de haberse recuperado del trauma provocado por la pandemia.

Además de la reapertura de las tiendas, de los restaurantes y de la reactivación de las fábricas, el fuerte rebote registrado entre julio y septiembre estuvo alimientado por el gigantesco plan de estímulo de 2.2 billones de dólares votado en marzo por el Congreso para ayudar a los hogares y las empresas a enfrentar la pandemia.

La mayoría de las ayudas contenidas en el este paquete de apoyo expiraron en otoño.

Frente al repunte de la pandemia y la ralentización de la retomada desde otoño, el Congreso aprobó el lunes por la noche un nuevo paquete de ayudas de unos 900,000 millones de dólares, en el que destaca la concesión de cheques para los hogares, prestaciones suplementarias por desempleo o auxilios para las pequeñas empresas.