El uso acelerado de las nuevas tecnologías y del internet ha cambiado la manera en que las personas consumen bienes o servicios como medios de transporte, vivienda o música, así como espacios físicos como hospedaje, oficinas, comercios y otros.

Es así como la economía colaborativa ha permitido que las personas compartan sus recursos a través de un beneficio económico o puedan acceder a bienes o servicios, que de otra manera no pudieran tener. Y en estos tiempos, donde las finanzas de muchas personas se han visto afectadas por el confinamiento social a causa de la pandemia, es que ha adquirido una mayor relevancia.

De acuerdo con un estudio de PWC, dentro de 10 años, los cinco sectores más importantes de la economía colaborativa (préstamos de persona a persona, alojamiento, compartir vehículo, contratación virtual y transmisión de música y video) generarán más de 50% del total de los ingresos mundiales, frente al 5% que representan actualmente.

Especialistas consultados señalan que debido al momento que atravesamos a causa de la Covid-19 y el confinamiento social, el impulso a la economía colaborativa podría contribuir a que una crisis económica no sea tan profunda, pues además de abrir nuevas oportunidades de ingresos, genera ahorros para sus consumidores.

En entrevista para El Economista, Manuel del Valle, developer Connection Maker en Homework México, explicó que la economía colaborativa ofrece la posibilidad de tener acceso a un mayor número de bienes o servicios de que otra manera sería complicado tenerlos y además genera una mayor participación económica a través de la inclusión de diferentes segmentos de la población.

Uber es un claro ejemplo, para qué quieres tener conche si ya tienes acceso a que alguien te lleve a dónde quieras, en el momento que quieras y eso te hacer evitarte muchos otros gastos como verificación, tenencia, mantenimiento, gasolina, hay muchos factores que la economía colaborativa hace posible a través una plataforma digital”, indica.

“Hay gente que le gusta decir esto es mío, me pertenece y saber que ahí está cuando lo quiere, pero la gran ventaja de la economía colaborativa es el aprovechamiento del recurso”.

Explicó que, en el caso de las oficinas y específicamente en el tema del coworking, muchas empresas pasaron de tener metros cuadrados ociosos en sus oficinas a espacios colaborativos flexibles en donde una sala de junta o la estación del café se puede compartir con alguien más, además de que te permite conocer nuevas ideas y por lo tanto nuevas oportunidades de negocio.

Manuel del Valle considera que lo que hace la economía colaborativa es empoderar a la persona, ofreciéndole nuevas oportunidades de independizarse y generar otros ingresos pero también apoya a la integración económica.

“Esto de la pandemia fue algo sin precedente yo creo que habrá un reajuste económico, cultural y financiero, a fin de cuentas, el futuro, es reinventarse ver como cada persona o comunidad puede aportar y continuar creciendo”.

Agregó que el principal reto para este tipo de economía es la regulación que les pueda establecer el gobierno, la cual considera debe estar bien establecida para evitar desincentivar el crecimiento del sector, pues también ayuda a las economías locales.

Emprendimiento

Por su parte Ángel Tello, coordinador de coworking en Master Park coincide en que la economía colaborativa es una gran oportunidad para el comercio, pero también para el emprendimiento, por lo que es necesario continuar impulsándola.

Señala que estos nuevos modelos empresariales, generados por la innovación, pueden contribuir significativamente a la competitividad y el crecimiento económico de un país, pues permite a los ciudadanos ofrecer servicios, fomentando nuevas oportunidades de empleo, nuevas modalidades de trabajo flexibles y nuevas fuentes de ingresos, y por otro lado aporta ventajas a los consumidores, ya que ofrece nuevos servicios a precios más económicos, lo que promueve un mayor reparto de los activos y un uso más eficaz de los recursos.

“Si bien esta pandemia nos afectó en las relaciones interpersonales por otra parte vino a ayudar en la parte tecnológica, pues a pesar de que el confinamiento trajo consigo desempleo, hay gente que se está arriesgando y haciendo emprendimientos, de todo tipo lo cual es positivo. Lo vemos desde prestar su auto como taxi, rentar departamentos o lugares de trabajo, la economía colaborativa ha sido un impulsor clave del cambio social de la actualidad”.

Señaló que en el caso del coworking también han padecido la pandemia al tener que hacer adecuaciones para su uso, sin embargo, también se han presentado nuevas oportunidades, diversificando el negocio.

Agregó que como operadores de coworking han palpado los beneficios de la economía colaborativa pues en un espacio pueden convivir diferentes sectores y complementarse entre sí.

“En un coworking puedes encontrar a una persona que desarrolla aplicaciones, otras que se dedican a las ventas, entonces puede haber una conexión, alianzas que se acompañan en su crecimiento económico”. concluyó.

Desde viajes en taxi, hasta la renta de oficinas flexibles o lugares de trabajo. La economía colaborativa ha sido un impulsor clave en los cambios de consumo de la sociedad en la actualidad.

alba.servin@eleconomista.mx