La caída sin precedentes de la cotización de futuros del crudo West Texas Intermediate (WTI) tiró el precio de la mezcla mexicana de exportación a niveles que no se han observado, en espera de que se lleven a cabo intervenciones estatales de mayor calado para la reactivación de la demanda nacional, puesto que cada vez se podrá contar menos con ingresos de Petróleos Mexicanos (Pemex), que llevaban una fuerte tendencia a la baja incluso antes de esta crisis.

Aun antes de que iniciara la pugna por el precio del petróleo que en su peor momento, el mes pasado, tiró hasta en 81% las cotizaciones en el mundo por la sobreoferta de Rusia y Arabia Saudita, el valor de las exportaciones mexicanas de crudo cayó 34% de manera anual y se ubicó en 1,539 millones de dólares al llegar febrero, además de que en comparación con enero la reducción fue de 25%, según el Banco de México (Banxico).

En tanto, la erogación por compra de gasolinas tuvo un incremento anual de 18% para ubicarse en 1,246 millones de dólares.

Pero en la relación mensual ya comenzó a caer y fue 24% inferior a la de enero. Con ello, el saldo comercial entre importaciones y exportaciones de febrero siguió con su curso negativo por 1,491 millones de dólares.

Hasta este 17 de abril, la mezcla mexicana de exportación se vendió en 14.35 dólares por barril, precio que resulta 75% inferior al del arranque del año.

Aunque el director general de Pemex, Octavio Romero Oropeza, aseguró la semana pasada que México ha mantenido sus niveles de exportaciones de crudo, la composición de más de 60% de tipo pesado provocará que el crudo mexicano no resulte competitivo, con lo que la caída en los precios proporcionalmente implicará reducción en los ingresos de la estatal y los flujos de que puede disponer el Estado.

Urge incrementar gasto público

Según Carlos Huerta, exasesor de Economía Política de la Energía en el Consejo de Administración de Pemex, para el país es importante echar a andar los motores fiscales y monetarios e incrementar el gasto público significativamente en sectores intensivo en capital y empleo como el de la construcción.

Asimismo, considera que el boquete en las finanzas públicas por menos ingresos petroleros y la depresión en la demanda por la reducción en la movilidad e ingresos de la población debe llevar a que se amplíen los programas de asistencia social y se masifique un seguro de desempleo para lo que resta del año.

“Será imprescindible apoyar a las micro, pequeñas y medianas empresas y capitalizar a la banca comercial para evitar un contagio financiero que agravaría las condiciones económicas en la que nos encontramos. Si la máxima sanitaria es ‘quédate en casa’, la máxima económica del Estado mexicano debe ser ‘gastar’”, aseguró.

Sugirió que es importante que el Banxico se convierta en prestamista de última instancia para financiar el proyecto económico de emergencia del gobierno federal, para lo cual será fundamental hacer las modificaciones al Artículo 28 constitucional y a la Ley del Banco de México; el Congreso de la Unión puede hacer estos cambios en días con sentido de urgencia. Asimismo, explicó que se debe hacer uso de la línea de crédito contratada con el Fondo Monetario Internacional.

El Estado mexicano deberá endeudarse interna y externamente con un amplio sentido de responsabilidad para cuidar el destino de estos recursos.

“El mercado petrolero reaccionó, lo que muy probablemente será una de las crisis económicas más severas de los últimos 100 años. La alta correlación entre el sector energético y el crecimiento económico nos está indicando que la paralización económica será brutal y afectará de manera muy significativa la demanda de combustibles”, expresó finalmente el analista.

El pasado viernes, Moody´s bajó la calificación de la petrolera mexicana dos escalones y la llevó de Baa3 a Ba1, con prespectiva negativa y además la colocó debajo del grado de inversión. Lo anterior significa que los papeles de la empresa son de grado especulativo y representan un alto grado especulativo para los inversionistas.

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