El ministro de Economía español, Luis de Guindos, a quien sus pares del Eurogrupo dieron este lunes su aval para asumir la vicepresidencia del Banco Central Europeo (BCE), anunció que dimitirá de su cargo en el gobierno español en unos días.

“En los próximos días, yo presentaré mi dimisión. Será una cuestión de días”, dijo De Guindos en rueda de prensa en Bruselas, asegurando que primero quiere hablar con el presidente, Mariano Rajoy, a su regreso a Madrid.

Los ministros de Finanzas de la Eurozona avalaron poco antes su candidatura a la vicepresidencia del BCE, la única, tras la retirada antes de la reunión de su único rival, el gobernador del Banco Central de Irlanda, Philip Lane, y donde Paschal Donohoe, ministro de Finanzas irlandés, dio la noticia: “Confirmo que no pondremos la candidatura para una votación esta tarde. Dada la importancia del rol de vicepresidente del BCE, creemos que la decisión debe tomarse por consenso (...) así que voy a retirar el nombre de Lane”.

El conjunto de responsables de Finanzas de los 28 países de la Unión Europea deberán avalar hoy formalmente esta candidatura, a la que deberán dar el visto bueno los mandatarios del bloque, en una cumbre en Bruselas el 22 y 23 de marzo.

Aunque sin precisar la fecha exacta de su dimisión como ministro, De Guindos, de 58 años, anunció que podría llegar antes de su comparecencia formal ante la Eurocámara, prevista la próxima semana.

En una audición informal la semana pasada a los entonces dos candidatos, los eurodiputados habían considerado como “más convincente” la presentación del irlandés Lane frente a la del político español.

Sobre las críticas de que un político entre en la institución que establece la política monetaria en el bloque, el ministro español indicó que “defenderá la independencia” del BCE.

“La independencia del BCE está garantizada desde el punto de vista institucional, desde el punto de vista operativo (...) por los estatutos y por el mandato que tiene el BCE”, agregó.

La cuarta economía de la eurozona se encamina a recuperar el sillón perdido después de que en mayo del 2012 perdiera su silla en el Comité Ejecutivo del BCE. José Manuel González-Páramo, que había tomado el relevo de Eugenio Domingo Solans, fue sustituido por un luxemburgués, Yves Mersch. Todo esto en medio de un eventual rescate europeo que sobrevolaba una España hundida en la recesión y en plena crisis de la deuda.

“Supone un reconocimiento. Cuando lo perdimos en el 2012 la situación era muy diferente. La reputación estaba en otro entorno. Ahora crecemos, hay superávit por cuenta corriente, mañana verán ustedes datos de comercio exterior. España ha recuperado muchísimo prestigio en los entornos comunitarios y esto es un puesto muy importante en la institución más importante de la zona euro”, dijo De Guindos tras formalizarse la decisión del Eurogrupo.

Aún faltan un par de trámites formales y tal vez un revés cosmético en el Parlamento Europeo, pero está claro que De Guindos sustituirá a Vitor Constancio como número dos de la institución, el próximo 1 de junio y hasta el 31 de mayo del 2026.

El español no será un vicepresidente al uso. Los perfiles que hay ahora en la cúpula del BCE se formaron todos en los bancos centrales de sus países, con excepción de Benoit Coeuré, que hizo su carrera previa en el Tesoro francés.

Hasta el momento, sólo recibió buenas palabras de sus colegas. “No estamos cruzando ninguna línea roja. De Guindos tiene todas las condiciones para ser un buen vicepresidente del BCE”, dijo Bruno Le Maire, ministro de Finanzas francés, quien calificó al español como “el hombre adecuado en el lugar adecuado”. El comisario de Economía, Pierre Moscovici, describió a De Guindos como un “excelente colega, competente, con mucha experiencia y capacidad de aprendizaje”.