La Cuenta Corriente registró un déficit de 4,070 millones de dólares en tercer trimestre el año, tras el superávit que alcanzó entre abril y junio, informó el Banco de México. Este saldo en la cuenta corriente del tercer cuarto del año 2021 se originó en la importante disminución anual del superávit de la balanza de mercancías no petroleras que fue parcialmente contrarrestada por el dinamismo que ha continuado exhibiendo las remesas y por el incremento en el superávit de la cuenta de viajes.

De acuerdo con el Banxico, esta foto de las cuentas externas también muestra el efecto de “la producción industrial global se vio afectada también por el agravamiento de los cuellos de botella al tiempo que el sector servicios moderó su ritmo de recuperación por el repunte de contagios en varios países”.

Información del Banco de México evidencia que el déficit representó 1.3% del Producto Interno Bruto (PIB), que contrasta con el superávit de 6.5% del PIB observado en el mismo periodo del año pasado, en pleno rebote de la actividad económica.

El resultado deficitario se derivó de la combinación de un déficit en la balanza de bienes y servicios por 13,220 millones de dólares; de un déficit en la de ingreso primario, por 4,415 millones de dólares y de un superávit en la balanza de ingreso secundario por 13,565 millones de dólares.

El Director de Investigación Económica en el ThinkLab veracruzano SAVER, Luis Pérez Lezama, explicó que México ha sido una economía deficitaria de manera estructural, que depende de la compra de insumos intermedios, maquinaria y equipo para producir. Al perder capacidad de compra, debemos renunciar a esos insumos que se requieren del exterior, consignó.

El investigador advirtió que ante el desempeño económico, México verá mas profundos déficit porque no hubo un estímulo.