El fuerte crecimiento económico de China mostró señales visibles de desaceleración en julio luego de que los costos de los préstamos aumentaron y el mercado inmobiliario se enfrió, aunque los niveles de actividad se mantuvieron en buena parte sólidos.

La producción industrial, la inversión, las ventas minoristas y el comercio crecieron menos que lo esperado el mes pasado, después de que la segunda economía más grande del mundo exhibió un desempeño sorprendentemente fuerte en el primer semestre.

Pero los economistas no esperan ningún aterrizaje forzoso, en momentos en que el Pekín busca asegurar la estabilidad antes de una reorganización quinquenal del liderazgo del Partido Comunista chino que se llevará a cabo durante el otoño.

El resultado es que tanto la demanda interna como la externa parecen haberse debilitado al comienzo del tercer trimestre , dijo Julian Evans-Pritchard, economista para China en Capital Economics.

Algunos sectores, como el del acero, parecen haber desafiado esta desaceleración de la actividad económica. Pero la fortaleza en estas áreas probablemente no durará, dado que el endurecimiento de las políticas se encamina a pesar sobre la infraestructura y la inversión inmobiliaria en los próximos meses , agregó.

La producción fabril aumentó 6.4% interanual en julio, su ritmo más lento desde enero de este año, mostraron datos de la oficina de estadísticas. Analistas encuestados por Reuters habían pronosticado un crecimiento de 7.2% en julio frente a 7.6% de junio.

A pesar de la lectura más débil, la actividad manufacturera de China todavía parece estar apoyada por un auge de la infraestructura. Pekín ha invertido en proyectos de carreteras y ferrocarriles que han impulsado la demanda de productos desde equipo de construcción hasta materiales como el vidrio y el acero.

De hecho, la producción de acero de China trepó a un récord mensual en julio, mientras que la generación de electricidad fue la más alta desde, al menos, mayo del 2014.

En una señal de que el impulso económico podría desacelerarse más, la inversión en activos fijos creció 8.3% en los primeros siete meses del año, frenando desde 8.6% que mostró en la primera mitad del año. Los analistas esperaban que el ritmo se mantuviera estable.

La inversión inmobiliaria, en particular, mostró señales de debilidad luego de que Pekín impuso medidas de enfriamiento a los gobiernos locales para frenar el aumento en los precios de las viviendas.

El crecimiento de la inversión inmobiliaria se desaceleró a 4.8% en julio, respecto del mismo mes del año anterior, y también se debilitó frente a 7.9% de junio, según cálculos de Reuters.