La confianza de los consumidores mexicanos frenó su caída en agosto, de acuerdo con lo publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

En el octavo mes del año, el Indicador de Confianza del Consumidor se ubicó en 43.4 puntos, con cifras desestacionalizadas, lo que significó un incremento mensual de 0.3 puntos.

Con lo anterior, el indicador frenó su caída, la cual ya hilaba cinco meses.

En meses anteriores, el optimismo mexicano se había deteriorado, lo cual analistas atribuyeron a la baja en el sentimiento político y aprobación del presidente Andrés Manuel López Obrador, así como a la desaceleración económica del primer semestre del año.

Cabe destacar que el año pasado, tras conocerse la victoria de López Obrador, la confianza de los mexicanos empezó a mostrar buenos niveles, alcanzando en febrero pasado el nivel más alto de que se tiene registro, de 48.6 puntos.

En su comparación anual, el indicador presentó un avance de 0.7 puntos, lo cual también significó una mejora frente al dato del mes previo, cuando aumentó sólo 0.1 puntos.

Situación en el hogar presiona

El reporte del Inegi, elaborado en conjunto con el Banco de México,  detalló que, dentro de los componentes del indicador, los que se refieren a la situación económica de los miembros del hogar no mostraron mejoras frente al mes previo.

El que se refiere a la situación económica esperada de los miembros del hogar disminuyó 0.4 puntos, mientras que la situación actual de los integrantes retrocedió 0.1 puntos.

Estos dos componentes podrían ser una barrera para el avance futuro del indicador, ya que muestran una incertidumbre sobre el desempeño económico interno, acotó Monex.

Banorte explicó que la caída podría atribuirse a las noticias negativas sobre una posible recesión técnica, tras conocerse el dato preliminar del Producto Interno Bruto (PIB), lo cual “podría haber generado temor en la población”.

En contraste, la percepción que tienen los mexicanos de la economía hoy en día avanzó 0.5 puntos, mientras que la percepción futura mejoró 0.1 puntos.

Las posibilidades de compra fueron el componente que presentó una mayor mejora, con un incremento de 0.9 puntos.

Baja inflación y aumento de salarios, los impulsos

El ligero repunte que tuvo la confianza en el mes se debió a la moderación en la inflación y el aumento de los salarios reales, consideraron analistas.

Lo anterior se vio reflejado en el incremento que tuvo su componente sobre las posibilidades de compra, que fue el que mejor avance tuvo.

“El avance estuvo soportado, principalmente, por una mejoría en el componente que se refiere a la posibilidad de adquirir bienes duraderos, lo que a nuestra opinión está relacionado con las recientes sorpresas a la baja de la inflación, que en conjunto con el aumento del salario mínimo desde inicio de año, ha soportado el avance de los salarios reales”, refirieron estrategas de Banorte.

En la primera quincena de agosto, la inflación se ubicó en 3.29%, su nivel más bajo desde diciembre del 2016, además de hilar su séptimo mes de desaceleración.

Para los siguientes meses, los analistas coincidieron en que hay una alta probabilidad de que la confianza vuelva a deteriorarse, debido a que el repunte de este mes fue marginal.

Asimismo, refirieron que la desaceleración económica, la creación de empleos y un entorno de alta incertidumbre —tanto interna como externa— podrían repercutir en el sentimiento de los ciudadanos.