La crisis de deuda de Grecia nos debe importar por una sola razón: el riesgo de contagio. Cristaliza las preocupaciones acerca del estado de las finanzas públicas de los países del sur europeo: déficit público insostenible; cuentas públicas que no cuadran y falta de medidas de austeridad.

Ayer fue la baja en la calificación de España, ¿cuándo le tocará a Irlanda o Italia?

Es como el ébola, dijo José Ángel Gurría, que sabe mucho de deudas externas:

Cuando te das cuenta de que lo contrajiste, debes cortarte una pierna para sobrevivir . Grecia necesita cortarse una pierna y Alemania debe hacerle una transfusión. Ninguno está dispuesto a poner su parte.

Es una nueva versión de Lehman Brothers 2008. En ese caso quedó en evidencia la fragilidad del sistema financiero de Estados Unidos y detonó la crisis mundial.

Hay un riesgo real de que el mundo enfrente una recaída. Por eso, no es comprensible la lentitud de la respuesta europea. La caída de los mercados bursátiles es una señal de alerta, pero no es nada comparado con lo que podría ser en caso de que Grecia entre en default.