El año pasado el gobierno ayudó al Banco de México a bajar la inflación con el congelamiento de precios de los energéticos, con lo cual pudo cumplir con la meta establecida.

Mientras que el instituto central estuvo en condiciones de reducir la tasa de interés de referencia, para contribuir a estimular la economía, el Producto Interno Bruto finalmente cayó 6.5 por ciento.

En el informe anual de Banxico, entregado al Congreso, se pone de relieve que la política de precios administrados congeló durante casi todo el 2009 las cotizaciones de gasolinas en interior del país.

Además, redujo en 10% el precio del gas licuado y en 9% las tarifas eléctricas de alto consumo.

Todo ello como parte del Acuerdo Nacional en Favor de la Economía Familiar y el Empleo, el cual puso en marcha el gobierno en enero del año anterior.

Esto, según el informe del banco, se reflejó en una reducción significativa de la variación anual del grupo de los bienes y servicios administrados, que pasó de 8.03 a 0.28% entre el cierre del 2008 y el correspondiente al 2009.

Esta disminución explicó la mitad de la baja que tuvo la inflación general anual durante el periodo de análisis , matiza.

De esta manera, la inflación pasó de un nivel de 6.53% en que se encontraba en el 2008 a 3.57% al finalizar el año pasado. Ello significó una reducción de 2.96 puntos porcentuales respecto del 2008.

Granito de arena

En el informe se hace mención que el banco central también apoyó al gobierno mediante una política monetaria relajada. Si bien no se precisa el efecto que tuvo la rebaja acumulada de 375 puntos base en siete meses de la tasa de interés interbancaria a un día que aprobó la Junta de Gobierno, se hace mención que en buena medida la contracción se observó en el primer semestre y una gradual mejoría en el resto del año.

Así, a finales del 2008 la tasa de referencia se encontraba en 8.25% y con las reducciones quedó en 4.50%. No obstante, el PIB tuvo un desplome comparable con la contracción de 6.2% que presentó durante la crisis de 1995.

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