La calidad crediticia de México podría estar en riesgo con la aprobación de los cambios en la Ley del Banco de México, que hoy será votada en el Pleno de San Lázaro, advirtió Moody´s, que actualmente asigna a México una nota de “Baa1” con perspectiva Negativa.

En un comentario emitido ayer por la noche, la calificadora explica que, “a lo largo de los años, ha evaluado que la fortaleza institucional de México es baja, en comparación con sus pares, dado el débil Estado de derecho y el control de la corrupción”, pero aclara que esto, “de alguna manera se compensa con un banco central independiente y la calidad relativamente sólida de la regulación financiera”.

Alerta que con la aprobación en el Senado, se pone en peligro la autonomía del banco central, lo que “socavaría la piedra angular de la estabilidad macroeconómica de México y una fortaleza clave de su perfil crediticio soberano”.

Además, los cambios en la ley del banco central podrían tener un impacto negativo en la confianza de los inversionistas en un momento en que la inversión privada lleva dos años de contracción.

Mientras tanto, la Junta de Coordinación Política determinó que el tema será incorporado a la agenda de trabajo del último día se sesiones en la Cámara baja.

De nada sirvió que horas antes, en una reunión virtual, algunos de los principales banqueros del país explicaran a los diputados de la Comisión de Hacienda, los riesgos que correría el Banco de México (Banxico) de aprobarse la iniciativa para reformar la ley de este organismo central que, de manera general, lo obligaría a comprar los excedentes de dólares en efectivo que entren a la economía.

El principal de estos riesgos, detallaron, es que podrían ingresar recursos de procedencia ilícita, con las implicaciones que ello tendría, incluso sanciones internacionales, pero también con impactos en el sistema financiero local y la economía.

En la reunión virtual participó la Asociación de Bancos de México (ABM) encabezada por Luis Niño de Rivera, pero también emitieron sus puntos de vista los directores de los principales bancos que operan en el país: BBVA, Santander, Banorte, Citibanamex, HSBC, Scotiabank, Inbursa, Barclays y Bank of America.

Los banqueros destacaron que se vulneraría la autonomía del Banxico e impondrían funciones que hoy ya realizan los bancos comerciales, como es la compra de divisas, y mencionaron los estrictos controles con los que operan, de la mano de las autoridades, para evitar el riesgo de lavado de dinero, algo que, dijeron, al Banxico le llevaría tiempo construir.

“La iniciativa en todo caso tiene que asegurarse de que se cumplan esos acuerdos internacionales que hemos suscrito y es por eso que los últimos 10 años el sistema bancario mexicano, en su conjunto hemos tenido grandes avances para cumplir con las mejores prácticas internacionales en materia de lavado de dinero”, comentó Eduardo Osuna, vicepresidente de la ABM y de BBVA México.

Destacó que lo importante es asegurarse de que la iniciativa cumpla con los tratados internacionales y que se asegure la autonomía del Banxico, ya que, dijo, es un pilar del sistema financiero y de la economía en su conjunto. “Y al poner en riesgo al Banco de México, ponemos en riesgo a toda la economía mexicana”.

Manuel Romo, director de Citibanamex, comentó que de convertirse en ley esta iniciativa, no sólo el Banxico, sino todo el sistema financiero, operaría con un menor estándar de control, lo haría más riesgoso y sería un retroceso.

“La iniciativa incrementa el riesgo para el sistema financiero mexicano, ya que obliga al Banco de México a intervenir en una actividad no sólo regulada, sino fortalecida con las condiciones que, en la práctica, se manejan entre participantes y que obligan a la industria a contar con los controles más estrictos en materia de prevención de lavado de dinero que genera certeza no sólo en ambas partes de la cadena, sino también protege al sistema financiero internacional de dichos delitos”, comentó.

Carlos Rojo, vicepresidente de la ABM, mencionó que las consecuencias de que el banco central fuera parte de una investigación por el tema de lavado dinero, al recibir excedentes de dólares en efectivo como lo sugiere la iniciativa, generaría un riesgo sistémico que inmediatamente se podría expandir a todo el sistema financiero, limitando su capacidad de acción con otros mercados y por ende el buen funcionar de la economía.

Marcos Ramírez, director de Banorte, aseguró que hoy no se ve un problema en el mercado de dólares en efectivo que haga necesario incorporar el factor de riesgo tan importante a las relaciones de flujos financieros internacionales.

Jorge Arce, director de HSBC México, resaltó que la iniciativa así como está, y ya aprobada por el Senado, pone en riesgo al país, además de que es económicamente inviable al requerir la compra ilimitada de dólares al tipo de cambio oficial. “Lo haría un imán de dólares”.

En tanto, Raúl Martínez-Ostos, vicepresidente de la ABM y director de Barclays, expuso que esta iniciativa pone en riesgo la autonomía del Banxico, lo que a su vez tendría un impacto muy negativo sobre la percepción no sólo de los bancos extranjeros, sino del mercado en general.

“Los bancos extranjeros estamos bajo un escrutinio muy específico en materia de lavado de dinero y combate al terrorismo, y traspasarle ese riesgo al banco central, nos pondría en una situación atípica”.

Sin precedente en el mundo

Héctor Grisi, presidente ejecutivo y director general de Santander México, destacó que no hay precedente en el mundo, de que un banco central sea el tomador último de los recursos de algún país, lo que provocaría un riesgo, debido a que se le transfiere al Estado, la responsabilidad de la compra de efectivo y se expone también a que tenga intervenciones que pueden ser desde el departamento de justicia de Estados Unidos, que podría, llevar al congelamiento de las reservas internacionales.

eduardo.juarez@eleconomista.mx