El consumidor mexicano, la gente de a pie, el ama de casa, el profesionista y los estudiantes han cambiado varios hábitos de consumo desde el año pasado ante la percepción de inseguridad, advierte Nielsen México, empresa referente de información de mercados a nivel mundial.

Dos de cada 10 mexicanos en todo el país, (16.5% de un total de 19 millones de hogares consultados) redujeron la visita a plazas comerciales y parques. Uno de cada 10 (13.4%) dejó de visitar lugares de entretenimiento como cines, teatros, bares y antros.

En la Ciudad de México, Hidalgo, Tlaxcala, Querétaro, Puebla, Morelos, Guerrero, Estado de México y Veracruz donde “están sustituyendo las actividades de esparcimiento para realizar las que pueden dentro de sus casas”.

“Casi 60% de los encuestados (en estas entidades) considera que la situación (de inseguridad) seguirá igual de mal o empeorará”, revela la versión 2019 del reporte Percepción de Inseguridad, Panel de Nielsen Homescan.

De acuerdo con los resultados, 7% del gasto del consumidor que está en la llamada generación de Baby Boomers, nacidos entre 1945 y 1964, se realiza en reparto a domicilio, contra 5.5% de los Millennials, que es la generación nacida entre 1982 y 1994. Este cambio en el patrón de compra también es identificado por Nielsen como un ejemplo de las modificaciones realizadas por los mexicanos a partir de la mayor percepción de inseguridad.

Este cambio de patrones de consumo a partir de la mayor percepción de inseguridad es generalizado en todo el territorio nacional y está documentado por la empresa desde el año pasado. Pero no es nuevo. Desde el 2013, explicaron a El Economista que encontraban indicios de que la percepción de inseguridad estaba detrás de las modificaciones en algunos patrones de consumo de entretenimiento en zonas determinadas del país donde estaba agudizándose el problema.

Tenderos toman medidas

De acuerdo con los resultados del reporte, “el canal tradicional ha adoptado medidas de seguridad debido a la situación que se vive cerca de su negocio”.

Reportan que han visto un aumento en “situaciones como el consumo de alcohol en las calles (51.2%) y robos o asaltos (46.2%)”, y declaran que han tomado las siguientes medidas de seguridad:

De los encuestados  68.3% han reducido sus horarios de servicio; 63.9% evita ventas de bebidas alcohólicas; 57.7% se surte a través de promotores y realizan la mayor parte de su compra en ruta.

Un 63% ha reducido la frecuencia en viajes de abastecimiento, mientras que 66.3% ha colocado enrejado o algún elemento para limitar la entrada de los clientes.

Raúl González Balderas, gerente de una tienda de abarrotes en la Central de Abastos de la Ciudad de México desde hace más de 10 años, refiere que, por la inseguridad, varios de sus clientes, que pagaban pedidos de más de 30,000 pesos semanales, dejaron de utilizar efectivo para sus transacciones.

“Muchos prefieren pagar por transferencia electrónica y ahora ya hasta piden comprobantes fiscales. Varios nos han dicho que es para no cargar efectivo, y otros, para estar en orden con Hacienda”, expresa.

CDMX, mayor percepción de inseguridad

En la muestra de Nielsen encontraron que el nivel más alto de percepción de inseguridad entre las seis áreas geográficas en las que dividen al país, se encuentra la del valle de México, donde 83.4% de los hogares de la Ciudad de México se sienten inseguros.

[email protected]