Los movimientos que recientemente hicieron las agencias calificadoras Moody’s y Fitch Ratings, sobre la perspectiva y calificación de México, podrían ejercer una presión sobre las finanzas públicas del país, sobre todo en la parte de los ingresos que obtiene el gobierno a través del pago de impuestos, refirieron analistas.

“La actual administración ha hecho un esfuerzo muy importante para mantener saludables las finanzas públicas, sin aumentar el déficit ni la deuda, como lo prometió el propio presidente desde su campaña (...) De manera similar, se ha hecho un esfuerzo para capitalizar a Pemex sin comprometer las finanzas públicas. Desafortunadamente, como lo expresan las calificadoras, los inversionistas todavía no tienen la claridad necesaria que puede garantizar el repago de la deuda de Pemex en el mediano plazo”, acotaron estrategas de Banorte.

A inicios de mes, la agencia calificadora Moody’s revisó la perspectiva de la calificación de México de Estable a Negativa, mientras que Fitch bajó la nota desde “BBB+” a “BBB”, ello debido a la incertidumbre que hay sobre la situación de Pemex.

En este sentido, Herbert Bettinger, experto fiscal, indicó que la presión sobre los ingresos tributarios se da debido a que varios inversionistas podrían frenar su flujo de dinero hacia México debido a la incertidumbre y el recorte de calificación de la nota del país.

“Hay inversiones muy importantes que no tienen la posibilidad de hacerse en países donde no tienen una calificación alta. Esto es un golpe muy fuerte para la inversión en México, tanto nacional como extranjera, ya que afecta el crecimiento, la creación de empleos y esto a su vez a lo que el gobierno pueda recaudar de impuestos”.

El Servicio de Administración Tributaria tiene la meta de recaudar este año 3.30 billones de pesos a través del pago de impuestos de los contribuyentes. Al corte de abril se contabilizaron ingresos tributarios por 1.1 billones de pesos.

Delinear reforma fiscal

Ante los cambios que hicieron las calificadoras y la incertidumbre para los inversionistas, Herbert Bettinger precisó que es importante que el gobierno regrese la confianza al inversionista y empiece a delinear una reforma fiscal, la cual contemple incentivos fiscales.

Con él coincidió Manuel Baltazar Mancilla, director de México Fiscal, quien acotó que además de los estímulos fiscales se debe simplificar el esquema tributario, crear programas de participación sectorial, y solucionar el problema para gravar a la economía digital.

“Se toman ciertas decisiones en el corto plazo para tratar de mitigar problemáticas, pero no abonan a la seguridad y tranquilidad. Se debe tener una mejor visión a mediano y largo plazos para ayudar a que los capitales extranjeros y nacionales sientan seguridad en México”, añadió.

Sin embargo, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha reiterado en diversas ocasiones que no va a impulsar una reforma fiscal en la primera mitad de su sexenio.

Impacto incierto en inflación

Los analistas explicaron que los precios al consumidor también pueden verse afectados por estas acciones debido a que las calificadoras tienen un impacto en el tipo de cambio.

Agregaron que estos elementos pueden generar presiones inflacionarias vía afectaciones cambiarias. Una depreciación representativa de la moneda mexicana afectaría la inflación y las expectativas que se tenga de ésta a largo plazo.

No obstante, Janneth Quiroz, subdirectora de Análisis Económico de Monex, indicó que el impacto sobre la inflación sería incierto, ya que ésta se podría ver beneficiada por la caída en el precio del petróleo a nivel internacional.

“Tendríamos que ver la evolución de los otros componentes que integran a la inflación. Sin duda, el tema del precio del petróleo podría ayudar a compensar el incremento en el tipo de cambio, pero aún es muy pronto para saber los efectos que tendrá en los precios al consumidor”.