El lunes y durante todo el fin de semana, se formaron largas filas frente a gasolineras del Reino Unido, sobre todo en las grandes ciudades y en la capital, Londres.

Las estaciones de servicio se quedaron sin combustible y los vendedores comenzaron a racionar o limitar las ventas por usuario.

Conductores hicieron filas durante horas para llenar de gasolina los tanques de sus autos en las estaciones que todavía seguían vendiendo combustible. Ante la situación, autoridades pidieron dar prioridad a los trabajadores del Servicio Nacional de Salud para mantener abiertos los hospitales.

El fenómeno, dicen las autoridades y organismos empresariales, no es por falta del energético, sino por falta de transportistas, lo cual está llevando sus cadenas de suministro a un punto de extrema tensión, involucrando todo tipo de productos, desde alimentos hasta el combustible. La razón: el Brexit, es decir, la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

El presidente de la Asociación de Automovilistas británica, Edmund King, declaró a medios el fin de semana que no hay escasez de reservas de gasolina ni diésel en el Reino Unido, sino que la falta de abastecimiento responde a problemas de logística.

“Hemos estado hablando con responsables del gobierno y con grandes compañías petroleras y podemos reiterar que no hay un problema de suministro en origen”, afirmó King a la cadena BBC.

El gobierno ha pedido no hacer compras de pánico, pero el problema no está resuelto. La Asociación de Transporte por Carretera británica (RHA, por su sigla en inglés) advirtió que faltan alrededor de 100,000 conductores en el Reino Unido para hacer frente a las necesidades del sector del transporte de mercancías.

Uno de los detonantes de la crisis de transporte es el Brexit porque muchos conductores europeos regresaron a sus países de origen, según la RHA. Con el Brexit, las empresas británicas ya no pueden contratar a comunitarios sin un permiso de trabajo.

La pandemia, además, ha impedido que se expidieran nuevas licencias para transportistas en los últimos meses.

Durante meses, supermercados, procesadoras de alimentos y agricultores han advertido que la escasez de conductores de vehículos pesados estaba poniendo a prueba las cadenas de suministro, dificultando la llegada de los productos a las estanterías.

Para resolver la crisis, el gobierno encabezado por Boris Johnson decidió enmendar su política de inmigración postbrexit y el fin de semana hizo un anuncio.

El gobierno otorgará hasta 10,500 visados de trabajo provisionales en diferentes áreas. De ellos, 5,000 visados temporales serán para camioneros extranjeros y tendrán una una duración de tres meses.

Además, según la prensa británica, el gobierno contempla echar mano del ejército para hacer frente a la escasez a pesar de que los soldados no están entrenados para manejar vehículos de grandes dimensiones y desconocen los procesos en estaciones de servicio.

Alemania opina

La falta de transportistas y la escasez de gasolina, que se han agravado este fin de semana son “un problema” ligado al Brexit, dijo ayer lunes Olaf Scholz, ministro alemán de Finanzas y posible próximo canciller.

“Trabajamos duro para convencer a los británicos de que no dejaran la Unión Europea” pero “ahora que decidieron hacerlo, espero que puedan gestionar los problemas que se derivan”, dijo.