La brecha de género en la tasa de participación económica registró, entre el 2008 y el 2018, una caída de 8.1 puntos porcentuales; pero, persiste y se agrava en situaciones de pobreza, dijo el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

De acuerdo con el Informe sobre Pobreza y Género 2008-2018, la tasa de participación de las mujeres se ubicó hace tres años en 52%, mientras que la de los hombres fue de 83%, es decir, existe una diferencia de 31 puntos porcentuales. Una década atrás, esta brecha era de 39 puntos.

“La inserción al mercado de trabajo coadyuvará al empoderamiento económico de las mujeres en la medida en que no se enfrenten a empleos precarios y a las expresiones de discriminación y exclusión laborales por razón de género”, señaló el Coneval.

El reporte también reveló la desigualdad salarial. El Coneval indicó que si bien los niveles salariales son bajos para ambos sexos, en las mujeres es aún más. Los hombres reciben alrededor de 26.7 pesos la hora, mientras que las mujeres perciben 24 pesos.

Otra diferencia importante es el trabajo que se da de tiempo parcial. Alrededor de 16.4% de los hombres que laboran están en esta modalidad, mientras que en ellas la tasa es de 38.8 por ciento.

En el caso de la exclusión a los sistemas de seguridad social, 51.1% de las mujeres están excluidas, contra 41.1% de los hombres.

Además de las situaciones de discriminación y exclusión de las mujeres en el mercado laboral, otro tema que enfrentan es la división sexual del trabajo doméstico no remunerado, en donde el género femenino dedica más tiempo a éste que los hombres. A nivel nacional, las mujeres dedicaron 27.8 horas semanales al trabajo de cuidados, los hombres 15.2 horas. Respecto a los quehaceres domésticos, las mujeres destinaron 22 horas y los hombres  8.2 horas, en promedio.

ana.martinez@eleconomista.mx