Una señal de alarma se encendió en el Gobierno argentino al conocerse que los presidentes de Brasil y Uruguay promoverán negociaciones comerciales por fuera del Mercosur, en abierta confrontación con el actual marco normativo de la unión aduanera que comparten ambos países con la Argentina y Paraguay.

Este miércoles, el presidente uruguayo Luis Lacalle Pou visitó a su par brasileño, Jair Bolsonaro, y dialogaron sobre la propuesta de flexibilizar la actividad comercial con otros países sin perder la calidad de miembros del Mercosur, que está pronto a cumplir 30 años de vigencia. 

"El próximo paso en el mundo moderno es la flexibilización para que cada país, aun perteneciendo, pueda avanzar", subrayó el mandatario uruguayo durante una conferencia de prensa dada junto a Bolsonaro antes de abandonar el Palacio del Planalto.

En efecto, Brasil y Uruguay buscan romper el esquema de negociaciones en conjunto que prima desde el año 2000 en la unión aduanera, y que estipula que cualquier rebaja de aranceles de importación solo puede darse con el acuerdo de todos los socios.

Sin embargo, el gobierno de Alberto Fernández detuvo ese cambio de estrategia, a comienzos de 2020.

La pandemia y el cierre prácticamente total de las economías en abril del año pasado le dio al Gobierno la excusa perfecta para detener las negociaciones que brasileños, paraguayos y uruguayos, en un contexto de suma incertidumbre, querían concretar lo antes posible.

Argentina rechaza la "perforación" del Arancel Externo Común (AEC), sobre el que el resto de los socios buscaron hacer una revisión general con vistas a favorecer su rebaja y el abaratamiento de las importaciones, sin prever el impacto que esto pudiera tener sobre el entramado productivo.

La "grieta" abierta sobre el futuro del Mercosur será sin dudas un tema a discutir entre los presidentes durante una cita cara a cara que se espera que mantengan el próximo 26 de marzo, cuando se prevén los festejos por los 30 años del bloque.

Este miércoles, Alberto Fernández mantuvo una videoconferencia con el primer ministro de Portugal, Antonio Costa, actuando como presidente pro tempore del Mercosur, mientras el luso lo hace en su rol de comandante rotativo del Consejo Europeo.

Fernández y Costa abordaron las cuestiones pendientes para destrabar el capítulo comercial del acuerdo de asociación estratégica entre el Mercosur y la Unión Europea, cuando Francia todavía mantiene un veto sobre el tratado y exige cláusulas que aseguren mejores normas medioambientales y más exigencias en materia de sanidad animal.