El Banco de México así como los demás bancos centrales de América Latina enfrentan el reto de evitar que los choques transitorios que se presentarán en la inflación durante este segundo trimestre contaminen los procesos de formación de precios advirtió el Director del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI), Alejandro Werner.

“La inflación en México, tal como en otras economías emergentes y avanzadas, va a mostrar un aumento que será reflejo de los bajos precios que se tuvieron en el segundo trimestre del 2020, porque cuando comenzó la pandemia se presentó una caída muy importante de los precios de materias primas, así como de otros servicios y la gran caída de la actividad económica que se tuvo en el segundo trimestre de 2020 generó niveles de precios artificialmente bajos”, explicó.

En conferencia de prensa, desde Washington, explicó que “cuando comparamos los precios del segundo trimestre del 2021 con los del mismo periodo de 2020, veremos este aumento en la tasa de inflación. Un aumento que debería de irse revirtiendo en los trimestres siguientes”.

El responsable de dirigir los asuntos del FMI para América Latina y el Caribe, estimó que al pasar este lapso, “se debería ir normalizando (la inflación) a niveles que coinciden más con una situación todavía holgada en los mercados laborales y de insumos, ya que las economías seguirán operando aún por debajo del potencial”.

Aparte, en el blog institucional que desarrolló Werner, explicó que “México no alcanzará el nivel del PIB previo a la pandemia antes del año 2023 pese al impacto positivo generado por el amplio programa de política fiscal de Estados Unidos”.

Autoridad fiscal puede activar LCF

Sobre la Línea de Crédito Flexible (LCF), consideró que “parece que no hay momento más apropiado que ahora para usar un mecanismo contingente como el que tiene abierto México con el FMI tras una caída del PIB como la que registró el mundo”.

Reconoció que las autoridades mexicanas no han tenido acercamiento alguno con el FMI para dialogar ni comentar ninguna inquietud sobre el uso o destino de la LCF por 61,000 millones de dólares.

“Quizá el precedente más útil de cómo la han aprovechado (otros países) es el de Colombia, que usó un tercio de su línea de crédito para que la autoridad fiscal no ponga tanta presión en el mercado a través de las emisiones de bonos”, refirió.

Werner subrayó que “fue la autoridad fiscal en Colombia, a través de su oficina del manejo de deuda” quien decidió como utilizar la línea de crédito para financiar el incremento del déficit en el 2020 y que “en el Fondo, consideramos que fue un manejo apropiado y preventivo”.

“Y claramente al utilizarla, Colombia no recibió ningún impacto negativo de los mercados,” aseguró Werner.

México ha mantenido la citada LCF abierta en el FMI desde el 2009 como una especie de seguro. Como una línea de crédito emergente, pues el acceso al mercado del país se ha mantenido abierto, “a tasas muy similares o ligeramente mejores a plazos más largos”, explicó el secretario de Hacienda, Arturo Herrera a este medio.

Werner destacó que en el caso de Colombia también “tenían y tienen un buen acceso a los mercados financieros, (Colombia la utilizó) para mandar una señal que tampoco van a descansar exclusivamente en los mercados y que si tienen estos mecanismos contingentes parece que no hay momento más apropiado que una pandemia y la caída del PIB mundial más grande que hemos visto en muchas décadas, para utilizarla”.

ymorales@eleconomista.com.mx