Por unanimidad se quedó sin cambio la tasa de fondeo interbancario en 7%, en lo que fue la última decisión de política monetaria con Agustín Carstens al frente de la Junta de Gobierno.

En el comunicado, la Junta de Gobierno se comprometió a seguir muy de cerca la evolución de todos los determinantes de la inflación y sus expectativas de mediano y largo plazo, para asegurar que se mantenga una postura monetaria prudente.

Anticiparon que la inflación general anual continuará exhibiendo una tendencia a la baja en lo que resta del año y reconocieron que esta previsión está sujeta a riesgos al alza como: el tipo de cambio, aumento de aversión al riesgo, precios al alza de gas LP y agropecuarios, y “un incremento salarial desproporcionado”.

Para tomar la decisión, tuvieron en cuenta el impacto económico de la incertidumbre por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y el efecto que puede tener en el tipo de cambio.

Consideraron que “la incertidumbre asociada a la renegociación ha mantenido en niveles deprimidos la inversión y posiblemente es una de las causas de la desaceleración del consumo” y que una evolución desfavorable del proceso de negociación del tratado comercial podría conducir a una nueva depreciación de la moneda nacional.

Enfatizaron que el tipo de cambio se podría ver afectado también ante una reacción adversa de los mercados al proceso de normalización de la política monetaria en Estados Unidos.

Fijaron como otro determinante de presiones para el peso mexicano “la posible implementación de un plan fiscal expansionista en dicho país y la incertidumbre con relación al proceso de renegociación del TLCAN”, así como “la posibilidad de un incremento en el salario mínimo desproporcionado respecto de la evolución de la productividad”.

MODERADAMENTE HAWKISH

De acuerdo con el director de SAVER ThinkLab, Luis Pérez Lezama, y con el editor del boletín financiero Top Money Report, Guillermo Barba, el tono de la minuta es “medianamente hawkish”.

Una posición monetaria hawkish es más agresiva, lo que significa que es favorable a mayores tasas de interés, es decir, una política restrictiva. Al decir que es medianamente hawkish, se lee entre líneas que no se puede tomar esa posición, pese a que las condiciones lo ameritan, dice Barba.

“No se asume la posición en su totalidad por la ausencia de un gobernador que pueda darle seguimiento”, aseveró el catedrático Pérez Lezama.

El gobernador Carstens permanecerá en el cargo hasta fines de noviembre y no hay aún, ni siquiera, un nominado.

Guillermo Barba destacó que en el comunicado identificaron riesgos al alza que son proporcionalmente mayores a los que tienen a la baja. Señalaron, al mencionar dos veces el impacto negativo que tendría en la inflación una revisión salarial no correspondiente al incremento en productividad, en un contexto de riesgos que principalmente se materializarán en el tipo de cambio. “Ya vimos que sí se presenta tarde o temprano el pass through en inflación”, acotó.

El catedrático de SAVER, el primer think tank veracruzano, coincidió, pues observó que al detallar con tanta precisión, en el anuncio, los eventos que podrían impulsar al tipo de cambio al alza, están también dejando entrever que puede venir mayor presión en la inflación hacia el año entrante.

RECUENTO HISTÓRICO... Y GUÍA

En el comunicado con la decisión de la Junta de Gobierno se enfatizó que las decisiones tomadas anteriormente contribuyeron en parte al desvanecimiento parcial de los efectos de los choques externos en inflación.

“En particular se ha observado una moderación en la demanda por crédito, un anclaje de las expectativas de inflación y una significativa apreciación de la moneda nacional frente al dólar desde mediados de enero y hasta finales de septiembre, si bien ésta se revirtió recientemente de forma parcial”.

Este párrafo en particular es visto por Barba como un reconocimiento implícito al desempeño en la era Carstens. Pero es también una guía sobre el rezago con el que actúan las decisiones monetarias y la relevancia de anticiparse a los choques, enfatizó Pérez Lezama.

EL CONSEJO

En el comunicado queda asentado por escrito que la junta percibe que “ante el complejo entorno que la economía mexicana está enfrentando, continúa siendo especialmente relevante que las autoridades perseveren en mantener la solidez de los fundamentos macroeconómicos del país”. Esto refuerza la percepción de los analistas sobre el tono hawkish que no termina de concretarse en una acción.

Es también leído como el último diagnóstico del gobernador Carstens para México, ya que tendrá que integrarse el 1 de diciembre al cargo que aceptó desde el mismo mes del 2016, de gerente general del Banco de Pagos Internacionales, lo que significa que está por completarse el plazo que convino con el presidente de México para mantenerse en la Junta de Gobierno.

El banquero central participó en 67 decisiones monetarias desde su ingreso al cuerpo colegiado, el 1 de enero del 2010, cuando recibió la tasa en 4.50%, donde la mantuvo durante dos años.