El Banco de Inglaterra recortó el jueves a cero su estimación de crecimiento para la economía de Reino Unido en el segundo trimestre de 2019, en un sombrío mensaje en el que destacó los riesgos de la guerra arancelaria global y el creciente temor a que se produzca un Brexit sin acuerdo.

Las autoridades del BoE (por sus siglas en inglés) votaron por unanimidad para dejar sin cambios la tasa de interés de referencia en 0.75%, tal como se esperaba, pero mantuvieron el mensaje de que los costos del crédito deberían elevarse de manera limitada y gradual, asumiendo que Reino Unido logre eludir los daños por un Brexit radical.

El banco central hizo notar que el empeoramiento de las perspectivas mundiales ya ha llevado al Banco Central Europeo, a la Reserva Federal y al Banco de Japón esta semana a sugerir que podrían inyectar más estímulos monetarios.

La economía británica está en vías de un estancamiento en el segundo trimestre respecto a los tres meses previos, en lugar de crecer 0.2% como se estimó el mes pasado, debido a un incremento acelerado de inventarios al inicio de este año, porque muchas empresas se anticiparon al Brexit previsto para marzo, lo que finalmente no ocurrió.

"A nivel global, las tensiones se han intensificado. A nivel doméstico, la percepción de que existe una posibilidad de Brexit sin acuerdo ha crecido", destacó en su comunicado de política monetaria.

El exsecretario de Relaciones Exteriores Boris Johnson es el favorito en la carrera para suceder a la primera ministra, Theresa May. Junto a otros rivales, ha dicho que está preparado para liderar a Reino Unido en su salida de la Unión Europea sin un acuerdo, de ser necesario.

El BoE escribió que las condiciones financieras en Reino Unido se habían flexibilizado desde el mes pasado, lo que ayudaría en los pronósticos futuros de crecimiento e inflación.