El dinamismo de la banca de desarrollo durante los primeros seis meses del 2019, el primer año de la administración de Andrés Manuel López Obrador, fue menor respecto al inicio de gobierno de su antecesor Enrique Peña Nieto. A junio pasado, la cartera de crédito de la banca de desarrollo presentó un saldo de 1 billón 41,624 millones de pesos, es decir, un crecimiento de 5.4% respecto al mismo periodo del 2018; sin embargo, en el gobierno de Peña Nieto dicho saldo tuvo un crecimiento anual de 12.1% al pasar de 414,752 millones de pesos a 465,007 millones de pesos.

Para los intermediarios colocadores de los recursos de la banca de desarrollo, este menor dinamismo se debe a que todavía no se aterrizan los planes del gobierno y a los cambios de funcionarios que ha habido en la actual administración.

Al inicio de esta administración, la Unidad de Banca de Desarrollo de la Secretaría de Hacienda tenía como titular a José de Luna Martínez; sin embargo, con la salida de Carlos Urzúa al frente de la dependencia y la llegada de Arturo Herrera al puesto, De Luna pasó a encabezar la Unidad de Crédito Público.

Con estos movimientos, Sara Sandin Orea, con experiencia en temas de energía, se convirtió en titular de la Unidad de Banca de Desarrollo de la dependencia. Para las asociaciones de intermediarios financieros, este cambio significó una renovación en las pláticas que se tuvieron con De Luna cuando estaba al frente de dicha unidad, por lo que piden celeridad para concretar planes y proyectos.

“Todavía no hemos tenido un acercamiento (con Sandin Orea), ni siquiera como para darle continuidad (a lo platicado con De Luna). Lo malo es que estos cambios frenan, hay que volvernos a presentar, a rehacer todo”, declaró Enrique Bojórquez Valenzuela, presidente de la Asociación Mexicana de Entidades Financieras Especializadas (AMFE),

Según el presidente de la AMFE, que representa a casi 40 intermediarios que suman una cartera cercana a 400,000 millones de pesos, ha pasado casi un año de gobierno sin que el financiamiento por parte de la banca de desarrollo detone, por lo que se necesitan concretar planes para que esta situación mejore.

“Necesitamos afinar los mecanismos para que el financiamiento fluya de manera más continua, directa, más rápida, oportuna. Hay propuestas, pero nos hace falta que haya continuidad en los programas (... ) Ya estamos prácticamente a un año de gobierno y los cambios en las dependencias han continuado. Es muy preocupante, la verdad es que no ha habido nada que detone el financiamiento en ninguno de los niveles”, comentó Bojórquez Valenzuela.

Para Fernando Padilla Ezeta, presidente de la Asociación de Sociedades Financieras de Objeto Múltiple en México, es indudable que la banca de desarrollo en lo que va de este gobierno no ha detonado, mucho por los cambios de funcionarios que se han dado.

“La banca de desarrollo ha estado detenida y sigue operando bajo los procesos que estaban antes, pero hay muchos procesos para mejorar, cambiar o abrir nuevos productos, porque los modelos de antes estaban muy enfocados hacia los intermediarios grandes, que normalmente son los que no necesitan dinero y los chicos son los que más necesitan a la banca de desarrollo”, detalló.

De acuerdo con Padilla Ezeta, según las pláticas que se han tenido con las autoridades, la banca de desarrollo ve una gran oportunidad en las sofomes para dispersar sus recursos con el fin de lograr más inclusión financiera; sin embargo, todavía no se han aterrizado los proyectos.

Crecimiento a un dígito

Al primer semestre del 2019, la cartera comercial presentó un saldo de 989,392 millones de pesos, un crecimiento anual de 5.5%; en el primer semestre del 2013, dicho crecimiento fue de 13.4%; mientras que la cartera de consumo en estos primeros seis meses del año presentó un saldo de 40,127 millones de pesos, es decir, un crecimiento anual de 7.7% y en el mismo periodo del 2013 el crecimiento fue de 12.5 por ciento.

Por su parte, la cartera de vivienda presentó un saldo a junio pasado de 11,546 millones de pesos, lo que representa una caída anual de 4%, mientras que en el mismo periodo del primer año de gobierno de Peña Nieto su crecimiento fue de 14 por ciento.