El contexto de desaceleración mundial es un factor de riesgo a la baja para la economía mexicana que ha sido bien identificado por las autoridades financieras, advierte desde Nueva York el economista jefe para México de BNP Paribas, Joel Virgen.

Dice que el “Plan B” que están preparando las autoridades y que anunció el jefe de la Oficina de Presidencia, Alfonso Romo, ante empresarios de American Chamber, es una señal positiva sobre la posición cauta que están asumiendo en el gobierno para enfrentar un choque externo.

Desde Nueva York, dice que los recortes presupuestales en diversas dependencias federales son una posibilidad de varias que puede asumir el gobierno para enfrentar alguna eventualidad que pudiera desviarles de sus supuestos.

Se recibe una señal positiva pues el mensaje es que hay margen para hacer un ajuste en el gasto público, específicamente el corriente, lo que garantizaría que se mantendrá el objetivo del superávit primario y el de incrementar la inversión pública, consignó.

Descartó que el gobierno tenga en mente un recorte en su expectativa de crecimiento del PIB, que actualmente está en 2%, pero admitió que “la primera oportunidad para modificar su pronóstico será tras conocerse la publicación del PIB para el primer trimestre del año”.

Esto no significa que anticipan un recorte de expectativas oficiales. Simplemente en el banco están identificando la fecha que sería una escala natural para que las autoridades revisen los supuestos de crecimiento y de ingresos públicos, esto sería a partir del 30 de abril.

En BNP Paribas tienen una expectativa de crecimiento de 1.5% este año, que es inferior a 2% que preveían en diciembre.

El deterioro de la situación económica mexicana estaría vinculado con la incertidumbre por la aprobación legislativa del acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá, una mayor desaceleración de Estados Unidos y pérdida de confianza entre consumidores e inversionistas domésticos.

Desaceleración mundial afecta

Desde Londres, la consultoría de negocios Oxford Economics confirmó un diagnóstico de desaceleración mundial, pero matizado. En un reporte, plantean las amenazas de debilitamiento para la economía mundial desde China, y la eurozona.

Pero consideran que Estados Unidos y las grandes economías emergentes, como India y Rusia, podrían dirigir la actividad general hacia un suave aterrizaje.

Los economistas de Oxford admiten cierta preocupación ante el poco margen de maniobra que tienen las autoridades mundiales, particularmente los bancos centrales, para poder impulsar a la actividad económica.

“El riesgo está en las políticas monetarias que se han mantenido en una posición laxa por años, limitándoles el margen de acción”, refirieron.

En un diagnóstico de la economía global, lanzado por Oxford Economics a 15 días de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) actualice sus perspectivas para el PIB del mundo, la consultoría puso de relieve que hay señales suficientemente sólidas que permiten anticipar un aterrizaje suave de la actividad mundial, más que una caída o recesión.

Desde Londres explican que el mayor deterioro para Estados Unidos, se verá hasta el año 2020. Para ese año sí lo ven sufriendo una recesión.

Observan a las economías emergentes con un desempeño razonable que permite anticipar también una desaceleración global menos estrepitosa. Entre este grupo de emergentes, proyectan a las latinoamericanas con un desempeño menos dinámico que las de Rusia, Filipinas o India.

“La posición cíclica mundial es similar a la que tuvimos en 2016, cuando el crecimiento de corto plazo se mantuvo en un suave avance”, refirieron.