El fiscalista Manuel Tron consideró que con las reglas que está promoviendo la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) para evitar planeaciones fiscales agresivas, el juego se ha vuelto rudo y se necesita un árbitro imparcial.

Durante su participación en el seminario organizado por el Servicio de Administración Tributaria sobre la lucha en contra de la erosión de la base imponible y el traslado de beneficios, conocido como BEPS (por su sigla en inglés), consideró que ese proyecto es perfectible para darle certeza y respeto a los derechos de los contribuyentes.

El proyecto BEPS llegó a México para quedarse, y aunque ya estaba presente la nueva versión, ya no tendrán marcha atrás, aseguró Tron, ex Presidente de la Asociación Fiscal Internacional, por lo que estimó que el juego se ha vuelto rudo y se requiere un mediador imparcial al que no le dé miedo sacar la tarjeta roja.

Mencionó que en nuestro país 50% de la recaudación proviene de los grandes contribuyentes, por lo que la afirmación de que están eludiendo sus contribuciones no es del todo cierta.

Por otro lado, están los que parecen estar actuando indebidamente, pero dentro de la ley. De ahí que recomendara que el proyecto impulsado por la OCDE requiere transparencia y más seguridad jurídica, pidiéndole a los contribuyentes que revelen sus esquemas de planificación fiscal agresiva. Ello, para evitar que se ponga en riesgo al sistema con la probable violación de los acuerdos internacionales o dar un trato discriminatorio. También consideró que en México una regla general antiabuso, como la que fue rechazada por el Congreso en la reforma fiscal, parece inevitable y necesaria para los casos de los contribuyentes que se encuentran en la línea tenue de la legalidad.

El especialista Carlos Elizondo dijo que una de las mejores formas de evitar dichas prácticas es mejorar la percepción de la eficiencia del gasto público.

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