Buscar
Deportes

Lectura 4:00 min

El mediocampo, la gran batalla de cuartos de final entre Francia y Marruecos

Francia y Marruecos, que se enfrentarán el jueves en los cuartos de final del Mundial 2026 en Foxborough, cerca de Boston, deberán ganar la batalla del mediocampo para acceder a las semifinales, aunque con estilos opuestos.

main image

Descripción automáticaCreditos automáticos

AFP

Francia y Marruecos, que se enfrentarán el jueves en los cuartos de final del Mundial 2026 en Foxborough, cerca de Boston, deberán ganar la batalla del mediocampo para acceder a las semifinales, aunque con estilos opuestos.

En el medio francés, Adrien Rabiot y Aurélien Tchouaméni, si se ha recuperado, o Manu Koné, en caso de baja del volante del Real Madrid, realizan un trabajo esencial en la sombra para hacer brillar al cuarteto ofensivo instalado por Didier Deschamps, que maravilla al planeta fútbol desde el inicio del torneo.

En los Leones del Atlas hay mucha más libertad sobre el terreno, lo que permite a los jugadores de su línea media ser los principales protagonistas del sistema del seleccionador Mohamed Ouahbi.

Un mediocampo obrero en los Bleus 

A dos días del reencuentro entre franceses y marroquíes, tres años y medio después de la semifinal del Mundial de Catar ganada por los Bleus por 2-0, hay una pequeña piedra en el zapato de Didier Deschamps.

Mientras sus jugadores, impulsados por un ataque deslumbrante y señalados como favoritos del torneo, se disponen a afrontar su primera gran prueba en el camino hacia la tercera estrella, el seleccionador francés no sabe si podrá contar con Tchouaméni, lesionado en los aductores y lanzado, desde la víspera de los octavos ante Paraguay (1-0), en una carrera contrarreloj para recuperarse.

El centrocampista del Real Madrid, segundo capitán del combinado galo, es también el garante del frágil equilibrio de un sistema decididamente ofensivo diseñado por el cuerpo técnico tricolor.

Forma junto a Rabiot un doble pivote muy complementario: a Tchouaméni le corresponde la vigilancia defensiva para evitar sufrir cuando el equipo pierde el balón; a Rabiot, una mayor proyección hacia delante.

Pero Guy Stéphan se mostró el lunes poco optimista sobre la participación de Tchouaméni en el duelo del jueves. "Veremos cada día cómo evoluciona su lesión, si cura o no. Es cierto que vamos un poco justos de tiempo", admitió el adjunto de Deschamps.

Como ante Paraguay, si el volante merengue estuviera ausente, Manu Koné sería quien lo sustituiría, con un estilo algo más ofensivo que aumenta el riesgo de contragolpes, un recurso del que los marroquíes son grandes especialistas.

Y aunque Deschamps puede hacer evolucionar su sistema hacia opciones más defensivas conforme avanza la competición y aumenta la dificultad, Stéphan descartó esta posibilidad en esta ocasión, confiando en la eficacia de su armada ofensiva, protegida por los dos guardianes del centro del campo, siempre en la sombra.

Leones por todas partes 

Todo lo contrario ocurre en Marruecos.

En constante progresión desde hace cuatro años, periodo en el que se convirtió en la primera selección africana en alcanzar unas semifinales mundialistas y conquistó la Copa de África de Naciones como anfitriona en 2025, los Leones del Atlas se apoyan directamente en sus centrocampistas para brillar en la Copa del Mundo.

Los observadores de todo el mundo quedaron unánimemente deslumbrados por la actuación de Ayyoub Bouadi, de 18 años, en el primer partido de los Leones frente a Brasil (1-1).

El franco-marroquí, capitán de la selección sub-21 francesa antes de sucumbir a los cantos de sirena del país de origen de sus padres, se está desarrollando plenamente en la medular marroquí, donde es el contrapunto defensivo del resurgido Azzedine Ounahi, autor de un doblete ante Canadá en los octavos.

El centrocampista del Girona, que pasó por Angers y Marsella, revelación del Mundial 2022 antes de perder protagonismo en sus clubes, ha recuperado su mejor versión con la selección.

En el 4-3-3 de Mohamed Ouahbi, sin un delantero centro de oficio, son los centrocampistas - incluso los laterales, con Achraf Hakimi a la cabeza- los principales peligros ofensivos, mientras que Brahim Díaz, con cuatro asistencias, es el encargado de dirigir el juego.

No es casualidad que el máximo goleador marroquí del torneo sea Ismael Saibari, con tres tantos, un centrocampista ofensivo de formación al que su seleccionador utiliza como falso nueve.

Neil El Aynaoui, que completa el trío, es la correa de transmisión del equipo, el marroquí que más pases intenta y completa durante los partidos, además del único capaz de compensar el déficit físico de los centrocampistas marroquíes frente al desafío atlético que impondrán los franceses.

Una oposición de estilos y sistemas, una batalla que habrá que ganar para llevarse el premio mayor.

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros NewslettersREGÍSTRATE AQUÍ
tracking reference image

Últimas noticias

Noticias Recomendadas

Suscríbete