Apenas se escuchó el silbatazo final, los 11 futbolistas coreanos cayeron fulminados en la cancha de la Arena Rostov, lucían liquidados física y anímicamente.

Fueron 90 minutos de tensión, a 36 grados centígrados de temperatura, con la presión de rescatar el prestigio de su país en el Mundial de Rusia 2018.

El respeto, la exigencia y el éxito son variables que definen a la sociedad del país asiático, y que invariablemente afectan directamente a la selección de futbol.

Se-Jong Ju, mediocampista coreano dio un ejemplo cuando al salir de cambio hizo una reverencia y saludo militar hacia el palco de honor de la Arena Rostov, donde se encontraba Jae-in Moon, presidente de Corea del Sur.

En otros casos la reacción fue más dramática, como Heung-Min Son, el delantero de Tottenham que tenía como esperanza para librarse del servicio militar obligatorio, acceder con su selección a los octavos de final de la Copa del Mundo, pero al finalizar el partido ante México desbordó el llanto, en una imagen que se volvió mediática por la incógnita que representa el futuro del jugador.

Javier Miñano es un preparador físico español que ha trabajado para Real Madrid, la Selección de España y desde enero de este año llegó a Corea del Sur con un grupo de entrenadores españoles que asesoran al cuerpo técnico de Tae-Yong Shin, el técnico de Corea del Sur.

¿Cómo afecta la derrota al futbolista coreano con las variables de respeto y honor de su sociedad?

Javier se toma un segundo, respira, cuida que no esté cerca el traductor de la Selección de Corea y responde: “El jugador profesional de alto rendimiento mantiene un equilibrio en las derrotas y en las victorias, es más frío cuando gana y también lo hace cuando pierde, pero el jugador coreano asume la derrota de manera muy profunda”.

En la zona mixta después del partido ante México, los futbolistas coreanos no levantan la mirada, algunos necesitan la ayuda de compañeros para caminar, la derrota les agudizó la fatiga, los golpes... comienza el proceso de recuperación emocional.

Aunque la Selección de Corea todavía tiene opciones de avanzar a octavos de final, la realidad es que el ánimo del equipo estaba liquidado.

“Con el tiempo se pasará, porque ahora estamos muy dolidos”, responde Seung-Woo Lee, delantero que juega para Hellas Verona de Italia.

Corea tiene uno de los mejores programas de educación del mundo, los estudiantes universitarios dedican hasta 16 horas en actividades académicas y en promedio gastan más de 10,000 dólares anuales en clases privadas y actividades extracurriculares.

Si crees que hay tiempo para divertirse, estás equivocado, porque 85% de los niños de cinco años de edad ya tienen actividades complementarias a la escuela, mientras que el porcentaje llega a 37% para los menores de tres años, según cifras de la ONG Campaña de Buenos Profesores.

Javier Miñano indica que el estilo del futbolista coreano está íntimamente ligado a la sociedad, a las reglas y el orden.

“Tienen muchísimo respeto por las jerarquías, pero yo creo que en el futbol a veces necesitas muchas veces ese otro futbol que van a ir aprendiendo, como la picardía”, explica el entrenador español.

De los 23 jugadores que asistieron al Mundial de Rusia 2018, 11 juegan en ligas extranjeras y cinco de ellas son europeas. Las seis ligas restantes participan en los torneos de Japón y China que culturalmente son similares.

“Después de dos derrotas estoy decepcionado, todo el equipo estamos así. Esperábamos más, porque llevamos cuatro años esperando esta gran experiencia, única, pero este último partido ha sido muy injusto con nosotros y estamos dolidos”, responde Seung-Woo Lee, con un tono tenue y siendo el último en salir del vestidor.

Con las expectativas mínimas de lograr la calificación a octavos de final, los jugadores abandonaron la Arena Rostov, con el semblante de una condena social. No han ganado un partido de Copa del Mundo desde Sudáfrica 2010, edición que también fue la última en la que superó la fase de grupos.

“Considero que esa experiencia que le falta al jugador coreano el Mundial Rusia 2018 será un evento que lo haga madurar”, sentenció Javier Miñano.