El Mundial de Futbol Femenil forma parte de una campaña impulsada por Francia para aumentar el turismo con el incentivo de contar con los mejores eventos deportivos.

“La Copa del Mundo es parte de una estrategia para posicionarse como un país de grandes eventos. Por ejemplo: el año pasado recibimos los Gay Games, ahora vamos con el Mundial, en el 2023 tenemos el Mundial de Rugby y vienen los Juegos Olímpicos de París 2024. La idea es reforzar nuestra posición como organizadores de grandes eventos deportivos”, comenta a El Economista, Mélanie Belin, directora de la oficina de Turismo de Francia en México.

En este Mundial, Atout France, la agencia de turismo francesa, proporciona información sobre museos o lugares específicos que pueden visitar los aficionados en las nueve sedes diferentes del torneo para brindar enfoque turístico y económico más allá de los partidos.

La organización de megaeventos deportivos como los Juegos Olímpicos y Copas del Mundo traen derrama económica a las ciudades sedes, y a la vez, la historia ha demostrado que pueden causar crisis económica. Como es el caso de Brasil, que en el 2015, justo un año después del Mundial que organizaron, la economía se desplomó y continuó con números negativos en el 2016; lo que involucró que ambos años arrojaran un deterioro de 7.4% de la economía, es decir, el peor periodo en los últimos 100 años.

Sin embargo, por parte de la organización de turismo francesa no temen sufrir repercusiones financieras negativas, principalmente por contar con la infraestructura necesaria, lo que involucrará una inversión mínima en la actualización y renovación de ciertos rubros.

“Francia ya ha recibido en varias ocasiones grandes eventos y cuenta con una infraestructura bastante fuerte. Nosotros para este evento no tuvimos que construir estadios nuevos. Además somos uno de los principales países en turismo mundialmente. Contamos con una infraestructura hotelera y conectividad bien desarrollada que facilita mucho el hecho de recibir grandes eventos”, explica Mélanie.

Una de las grandes ventajas del Mundial Femenil es la infraestructura de la Liga 1 Francesa, que permite contar con nueve estadios que tienen un promedio de capacidad de 32,968 espectadores.

El recinto más grande es el Stade de Lyon, donde juega el Olympique de Lyon y puede albergar a 57,900 aficionados.

Sobre la derrama económica del Mundial en el sector de turismo, Mélanie mencionó a este diario que se espera un aumento en el rubro turístico por las implicaciones de contar con las diferentes selecciones nacionales, su organización y fanáticos.

A pesar de ello, comenta que el trabajo con México ha sido complejo porque se ha demostrado un menor interés por parte de los aficionados al no contar con un cuadro representativo.